EL SUSPENSO
(EU 03-12-03)
Adolfo R. Taylhardat
ESTE FIN DE
SEMANA los venezolanos dimos una muestra contundente de civismo. La manera
ordenada, pacífica, armoniosa y hasta alegre, como se desarrolló el "reafirmazo" y la multimillonaria participación de la
población es la mejor demostración de que, contrariamente al cliché de
"golpista" que se le ha pretendido endilgar, la oposición venezolana
actúa con estricto apego a la Constitución y a la democracia.
Pero hay que tener
presente que el "reafirmazo" es sólo el
primer paso hacia el objetivo que perseguimos. Ahora se inicia un largo y
delicado período de suspenso mientras se lleva a cabo la verificación de las
firmas y se conocen los resultados oficiales. Los millones de venezolanos que
acudimos masivamente a firmar esperamos confiados que ese proceso se lleve a
cabo de manera transparente, imparcial y objetiva.
Cumplida
exitosamente la recolección de las firmas, los 30 días contados a partir de su
entrega dentro de los cuales el CNE debe efectuar la verificación y los
subsiguientes 90 días para la realización del referéndum, son los más
vulnerables de todo el proceso. En ese tiempo nuestras firmas adquirirán todo
el valor que les otorga la Constitución y surtirán el efecto que le asigna el
artículo 72 de la Carta Magna, pero también pueden ser objeto de maquinaciones
fraudulentas.
Primero el
vicepresidente califica de virtual la realidad contundente de la afluencia
masiva de firmantes que los venezolanos y los observadores internacionales
pudimos apreciar directamente en los centros de recolección de firmas o a
través de la televisión. Después Chávez y Ameliach
califican de "megafraude" el "reafirmazo" e incitan a sus huestes a movilizarse.
Además Chávez insiste en que las firmas y las huellas dactilares deben ser
"verificadas una por una". Finalmente, Chaderton
insinúa que puede desencadenarse una guerra civil.
Todo esto es un
anticipo de lo que pudiera tramar el oficialismo en su desesperación para
desconocer la contundente decisión de la Venezuela democrática de poner fin a
un régimen que no solamente traicionó a su pueblo sino que ha traicionado a la
patria abriéndola a la penetración de agentes extranjeros y regalando sus
recursos a otros países.
En beneficio de la
paz social y política del país, es imperioso que el CNE acoja favorablemente el
ofrecimiento del secretario general Gaviria de cooperar en el desarrollo del
proceso de verificación de las firmas. Rechazar ese ofrecimiento resultaría,
por decir lo menos, capcioso.