EL UNIVERSAL
Opinión – Miércoles 29 de octubre de 2008
Adolfo R. Taylhardat
La
semana pasada el Parlamento europeo adoptó una resolución en la cual condena de
manera contundente las inhabilitaciones ilegales e inconstitucionales
decretadas por el Contralor General de la República. Es evidente que esa
resolución no tendrá mayor impacto sobre la medida ya consumada, avalada y
aplicada por el Consejo Nacional Electoral con el resultado de que destacadas
figuras de la oposición han quedado arbitrariamente excluidas de la contienda
electoral.
Sin embargo, el solo hecho de que una institución tan prestigiosa como el
Parlamento europeo se haya pronunciado sobre esta flagrante violación de los
derechos políticos de un grupo numeroso de ciudadanos ha servido para poner una
vez más en evidencia ante la opinión pública internacional la naturaleza
dictatorial del régimen que gobierna nuestro país.
Basta con leer el texto de la resolución y las intervenciones de los
eurodiputados que participaron en el debate para constatar que más allá de
nuestras fronteras existen plenos conocimiento y conciencia de los atropellos
que se cometen contra la dirigencia política venezolana. Veamos lo que dijeron
algunos eurodiputados:
Los diputados José Ribero dos Santos (Portugal) y Bernd
Posselt (Alemania) expresaron su preocupación porque
la medida de inhabilitación es una nueva manifestación de discriminación
política que se suma a las que ha aplicado el régimen con las listas Tascón y Maisanta. El diputado
Ribeiro exhortó al Consejo de la Unión Europea a pronunciarse sobre esta
cuestión antes de las elecciones regionales de Venezuela. El diputado Posselt hizo un llamado a los gobiernos de la UE a frenar
"a un dictador grandilocuente que intenta exportar sus sistema a otros
países latinoamericanos e incluso a Europa presionando con el petróleo".
La diputada Renata Weber (Rumania) dijo que las inhabilitaciones
demuestran que en Venezuela la democracia y el Estado de derecho son una burla
y que esa medida contra los candidatos de la oposición seguramente no se
limitará a las elecciones de noviembre próximo sino que existe el riesgo de que
se utilice en futuras elecciones.
Adelantándose a lo que previsiblemente sería la reacción del régimen
venezolano, señaló: "Rechazamos la afirmación de que esta resolución
representa un ataque contra la soberanía de un país. Nuestra expresión es de
respaldo a la democracia y a los derechos humanos y a un país cuyo pueblo
admiramos y respetamos". El diputado Charles Tannok
(Reino Unido) defendió el derecho del Parlamento europeo a pronunciarse sobre
cualquier violación de los derechos humanos en cualquier país del mundo.
"Denunciando esa violaciones estamos haciendo un llamado de atención que
debe conducir a la promoción y el respeto de esos derechos".
Efectivamente, la respuesta del Gobierno, expuesta en un Comunicado Oficial de
la Cancillería, se centró en la consabida invocación de la soberanía nacional,
argumento que se esgrime cuando le afecta al régimen pero no opera cuando el
teniente coronel presidente se inmiscuye, interfiere o interviene libremente en
los asuntos domésticos o en la política interna de otros países.
En su Comunicado la Cancillería, pretendiendo restar valor a la
resolución se refiere a ella como si se tratara de una iniciativa exclusiva de
la "derecha y la extrema derecha" del Parlamento europeo, expresión
que repite cinco veces a lo largo de ese documento.
También resulta interesante destacar que el comunicado de la Cancillería, cuyo
contenido evidentemente está concebido para el consumo de los integrantes del
Parlamento europeo y de manera más general el de la opinión pública
internacional, confirma la naturaleza inconstitucional de las inhabilitaciones.
El comunicado habla de "inhabilitaciones administrativas" que
supuestamente fueron impuestas a "ciudadanos que incurrieron en actos de
corrupción". La corrupción es un delito expresamente contemplado en el
Código Penal. En el supuesto negado de que los inhabilitados hubieran
efectivamente incurrido en un ilícito de esa naturaleza, debieron haber sido
juzgados y condenados por un tribunal penal, lo cual como sabemos no es el
caso.
Por otra parte, el Comunicado de la Cancillería emplea dos veces la expresión
"inhabilitaciones administrativas", es decir, reconoce que los
inhabilitados fueron objeto de una medida de carácter administrativa.
Esto equivale a admitir la naturaleza inconstitucional de la medida ya que según
la Constitución un ciudadano solamente puede ser inhabilitado políticamente
mediante una sentencia judicial firme dictada dentro del marco de un proceso
penal. En ningún caso mediante un acto administrativo.
Por supuesto, no podía faltar en el comunicado la consabida, manida y
desgastada invocación de la conspiración promovida por el "imperio".
El Gobierno "lamenta que un sector del Parlamento europeo se pliegue a la
campaña de descrédito dirigida desde el centro del poder del imperio
norteamericano", sentencia el documento de la Cancillería.
Finalmente, según el Comunicado "resultan intolerables las insolentes
difamaciones de la derecha y extrema derecha europea contenidas en
la resolución". ¿Es que acaso el oficialismo puede hablar de
"insolentes difamaciones" después de las afrentas ultrajantes que en
los últimos días ha proferido el teniente coronel presidente contra figuras de
la oposición?
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