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Caracas, miércoles 17 de septiembre, 2008 |
EL
MALETÍN DE PANDORA
Adolfo R.
Taylhardat
El famoso maletín de
los 800.000 dólares se ha convertido para el teniente coronel presidente en algo parecido a aquella caja que, cuando
Pandora la abrió, salieron de ella todos los males del género humano que contenía.
El maletín ha resultado
una buena caja de sorpresa. Desde el mismo momento en que fue incautado en el
aeropuerto Jorge Newberry de Buenos Aires, no ha dejado de revelar
informaciones cada vez más asombrosas y de producirle sobresaltos a los más
altos personeros de este régimen corrupto que, para desgracia de todos los
venezolanos, dirige los destinos de
nuestro país.
Desde el momento mismo
en que aquella perspicaz funcionaria de la Aduana del aeropuerto de Buenos
Aires abrió la tapa del maletín, comenzaron a brotar los demonios que acompañan
a los 800.000: la evidencia de la complicidad de altos funcionarios de PDVSA y
del gobierno argentino en el intento de introducir en ese país de manera
subrepticia esa cuantiosa suma de dinero; las sospechas de que se trataba de un dinero
que el teniente coronel presidente le enviaba a su futura colega argentina para
ayudarla a cubrir los gastos que había le ocasionado su campaña electoral; la
utilización de una aeronave fletada por una institución oficial argentina para
cometer un hecho ilícito; la seguridad de que ese incidente era solamente la
punta de un iceberg que progresivamente quedaría totalmente al descubierto.
Efectivamente, la
última semana ha sido rica en revelaciones cada vez más sensacionales que han confirmado lo que desde un comienzo
se sospechaba.
Del interrogatorio de
los testigos en el juicio que se sigue en Miami a uno de los implicados en la
operación han venido emergiendo evidencias que involucran al propio teniente
coronel presidente, a su ministro de energía, al recién juramentado ministro de
interior y justicia y a los jefes de los principales órganos de policía del
país, entre otros. Además parece que ya
está totalmente constatado que ese
dinero provino de las arcas de PDVSA y estaba destinado a la señora Kirchner.
Con toda seguridad esta
semana saldrán a la luz pública nuevos nombres de boca del personaje central del
caso, el propio Guido Antonini Wilson, quien se prestó para colaborar con las
investigaciones de las autoridades policiales norteamericanas y de esa manera
demostrar que su papel en esa novela fue totalmente secundario.
Pero lo más grave que
ha resultado de las declaraciones de los testigos es la constatación de que el
gobierno venezolano estuvo involucrado en los graves delitos de intento de
encubrimiento de un hecho ilícito
internacional cuando intentó callar a Antonini Wilson para que no revelara la
procedencia ni el destino del contenido del maletín, de soborno cuando ofreció
pagarle dos millones de dólares por su silencio y de falsificación de
documentos al intentar crear facturas simuladas para justificar la procedencia
de los 800.000 dólares. Esto solamente lo hace un delincuente o un gobierno
forajido como el que tenemos.
Cuando escribo este
artículo (domingo 14 de septiembre) llega a mis manos una información que
publica el diario LA NACIÓN, de Buenos Aires, en la cual se afirma que en el
mismo vuelo de los 800.000 dólares llegó otra maleta que contenía cuatro
millones doscientos mil dólares, lo que significa que el generoso regalo del
teniente coronel presidente para su colega argentina fue de la bicoca de 5
millones de dólares. Según La Nación esa información proviene de “dos fuentes
independientes entre sí, una de las cuales habló desde Venezuela” “Las dos -
agrega La Nación – tienen un papel protagónico en el proceso abierto en el
juzgado federal de Miami.
www.adolfotaylhardat.net