El impacto internacional de la sentencia
El
primer impacto internacional directo de la sentencia del Tribunal Supremo de
Justicia consistió en desvirtuar la tesis del Gobierno de que en Venezuela hubo
un golpe de estado el 11 de abril. El gobierno desplegó una intensa y agresiva
estrategia mediática para crear una
matriz de opinión a su favor, convencer al mundo de que en Venezuela reina la
democracia y demostrar que el 11 de abril se produjo un golpe de estado. Al
quedar descartada esa hipótesis con la decisión del TSJ, ese esfuerzo mediático
fracasó y los ingentes recursos financieros empleados en ella resultaron un
desperdicio innecesario.
Todo
ello explica la reacción destemplada y hasta soez del Presidente ante la
sentencia y su empeño, y el de sus adeptos, en desacreditar el TSJ y
descalificar su decisión.
Pero
la sentencia tuvo otro impacto internacional, esta vez indirecto, muy
importante.
Las
amenazas, las ofensas, la diatriba que ha lanzado Chávez contra el TSJ, reflejo
de la soberbia y la frustración que le generó la sentencia, han producido
también una fuerte repercusión internacional
Han quedado evidenciadas las actitudes autoritarias de un presidente que
no respeta las instituciones ni la autonomía e independencia de los poderes
públicos.
Quedó claro que Chávez esta dispuesto a utilizar cualquier método para
tratar de salvar su cara frente a la derrota que le ha infligido la sentencia
del TSJ. Los anuncios de represalias contra el TSJ y contra la sentencia han
servido para mostrar a la comunidad internacional la verdadera realidad de la
situación que vive Venezuela, donde el
Jefe de Estado se cree con derecho a intervenir el TSJ, a desconocer su
decisión, y hasta despojar de sus cargos a los magistrados del Tribunal Supremo.
Incluso pretende manipular a los pocos leales que le quedan en la Asamblea
Nacional para lograr su propósito. Si no lo consigue, seguramente arremeterá
con la misma furia contra aquellos diputados emeverristas dignos que no se
presten a esa grotesca maniobra y tildará también de “plasta” a la AN.
Chávez
dice que recurrirá a instancias internacionales para solicitar la revocación de
la sentencia del TSJ. No existe órgano internacional con competencia para
recibir un recurso de esa naturaleza.
Ni siquiera el recién creado Tribunal Panal Internacional tiene
atribuciones para examinar, revisar y mucho menos revocar la decisión de un
alto tribunal nacional como el TSJ.
Muy
acertada resulta, en cambio, la idea de darle la mayor difusión posible a la sentencia
y divulgarla en todas las instancias internacionales. El mejor servicio que se
le puede hacer a la democracia venezolana es precisamente dar a conocer
internacionalmente esa decisión. Quien lea la sentencia podrá comprender con
exactitud lo que ocurrió en Venezuela el 11 de abril, se convencerá de que no
hubo golpe de estado y apreciará mejor las razones por las cuales la gran mayoría de los
venezolanos exigimos a Chávez que abandone el poder en bien del país.