El impacto internacional de la sentencia

Adolfo R. Taylhardat

 

El primer impacto internacional directo de la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia consistió en desvirtuar la tesis del Gobierno de que en Venezuela hubo un golpe de estado el 11 de abril. El gobierno desplegó una intensa y agresiva estrategia mediática para  crear una matriz de opinión a su favor, convencer al mundo de que en Venezuela reina la democracia y demostrar que el 11 de abril se produjo un golpe de estado. Al quedar descartada esa hipótesis con la decisión del TSJ, ese esfuerzo mediático fracasó y los ingentes recursos financieros empleados en ella resultaron un desperdicio innecesario.

 

Todo ello explica la reacción destemplada y hasta soez del Presidente ante la sentencia y su empeño, y el de sus adeptos, en desacreditar el TSJ y descalificar su decisión.

 

Pero la sentencia tuvo otro impacto internacional, esta vez indirecto, muy importante.

 

Las amenazas, las ofensas, la diatriba que ha lanzado Chávez contra el TSJ, reflejo de la soberbia y la frustración que le generó la sentencia, han producido también una fuerte repercusión internacional  Han quedado evidenciadas las actitudes autoritarias de un presidente que no respeta las instituciones ni la autonomía e independencia de los poderes públicos.

 

Quedó claro que Chávez esta dispuesto a utilizar cualquier método para tratar de salvar su cara frente a la derrota que le ha infligido la sentencia del TSJ. Los anuncios de represalias contra el TSJ y contra la sentencia han servido para mostrar a la comunidad internacional la verdadera realidad de la situación que  vive Venezuela, donde el Jefe de Estado se cree con derecho a intervenir el TSJ, a desconocer su decisión, y hasta despojar de sus cargos a los magistrados del Tribunal Supremo. Incluso pretende manipular a los pocos leales que le quedan en la Asamblea Nacional para lograr su propósito. Si no lo consigue, seguramente arremeterá con la misma furia contra aquellos diputados emeverristas dignos que no se presten a esa grotesca maniobra y tildará también de “plasta” a la AN.

 

Chávez dice que recurrirá a instancias internacionales para solicitar la revocación de la sentencia del TSJ. No existe órgano internacional con competencia para recibir un recurso de esa naturaleza.  Ni siquiera el recién creado Tribunal Panal Internacional tiene atribuciones para examinar, revisar y mucho menos revocar la decisión de un alto tribunal nacional como el TSJ.

 

Muy acertada resulta, en cambio, la idea de darle la mayor difusión posible a la sentencia y divulgarla en todas las instancias internacionales. El mejor servicio que se le puede hacer a la democracia venezolana es precisamente dar a conocer internacionalmente esa decisión. Quien lea la sentencia podrá comprender con exactitud lo que ocurrió en Venezuela el 11 de abril, se convencerá de que no hubo golpe de estado y apreciará mejor las razones por  las cuales la gran mayoría de los venezolanos exigimos a Chávez que abandone el poder en bien del país.