EL GRAN SALTO ATRÁS

 

Por Adolfo R. Taylhardat

 

 

El líder comunista chino, Mao Zedong, bautizó con el nombre de “El Gran Salto Adelante”, su plan de aumentar radicalmente la producción agrícola e industrial de la República Popular China.

 

Paradójicamente, con ocasión de la visita del Presidente Jiang Zemin, uno de los sucesores de Mao Zedong, Venezuela ha dado “El Gran Salto Atrás” en su actuación internacional. Deliberadamente me cuido de no hablar de “política exterior”, porque la V República no tiene política exterior.

 

El Presidente Chávez ha anunciado a los cuatro vientos que “Venezuela votará en la ONU a favor de China y de Cuba sobre derechos humanos”, porque “no existe país en el mundo que pueda condenar a otro” (El Nacional, primera plana, 17-04-01). El Presidente dijo además que “Venezuela votará en contra  de las sanciones que se están preparando en la Comisión de Derechos Humanos dela ONU (CDH) sobre Cuba y China”

 

Este anuncio del Presidente es un regreso a lo que fue la actitud de la dictadura que negaba el derecho de la comunidad internacional a monitorear la conducta de los países en materia de derechos humanos, con lo cual pretendía ocultar los graves atropellos y las monstruosas violaciones de los derechos individuales que se cometían entonces.

 

Este anuncio echa por tierra una de las principales contribuciones de la diplomacia venezolana al derecho internacional contemporáneo.  Venezuela fue uno de los primeros países que planteó en las Naciones Unidas la tesis de que la protección de los derechos humanos trasciende las fronteras de los Estados y que ningún gobierno puede escudarse tras la barrera de la soberanía para cometer violaciones contra los derechos fundamentales del hombre. En un comienzo esa tesis fue vista con desconfianza e incluso fue rechazada por algunos países. Pero luego tomó fuerza y hoy día prácticamente todos los tratados y convenios sobre la materia, consagran el derecho de la comunidad internacional a velar por el respeto de las libertades individuales.

 

El Gran Salto Atrás, se produce a pesar de que la tantas veces violada Constitución Bolivariana establece que esos tratados, pactos y convenciones de derechos humanos tienen jerarquía constitucional y prevalecen sobre toda la normativa legal venezolana.

 

Cuando el Presidente dice que Venezuela  “votará en contra de las sanciones” que “se están preparando” contra Cuba, China y otros países, comete un grave error y pone en evidencia la improvisación que caracteriza su manejo de la actuación internacional del país. Ojalá fuera verdad que las Naciones Unidas pudieran imponer sanciones a un gobierno que comete atropellos contra los derechos humanos!. Eso sería un “gran salto adelante” y significaría un triunfo para la tesis inicialmente sostenida por Venezuela.

 

Las medidas que adoptan las Naciones Unidas son exclusivamente de carácter moral, y por ello mismo simbólicas. Generalmente consisten en señalar públicamente la conducta del país violador. La medida más extrema que aplican las Naciones Unidas consiste en designar un “Relator Especial” o un “Representante Especial del Secretario General” para que realice una investigación sobre la situación en el país denunciado o sospechado de cometer violaciones de los derechos humanos. Si la gravedad del caso lo amerita, se instruye al Relator Especial para que visite el país cuestionado. Algunos países, entre ellos Cuba y China se niegan a recibir la visita del Relator Especial.

 

Cuando el Presidente Chávez afirma que el tema de los derechos humanos “ha sido politizado y ha perdido el valor que tuvo en una época”, pareciera olvidar que los derechos humanos, por su propia naturaleza son universales e inmanentes a la persona, Por lo tanto son eternos e inmutables en el sentido de que el transcurso del tiempo no los puede erosionar y mucho menos disminuir su valor.

 

Se dice que los Estados Unidos actúan hipócritamente porque pregonan la defensa de los derechos humanos cuando en su propio territorio se cometen violaciones de esos mismos derechos. Creo que en materia de derechos humanos se puede aplicar la frase de Jesucristo: el país que esté limpio de pecado que tire la primera piedra. No hay en el mundo país que sea totalmente inocente o absolutamente respetuoso de los derechos humanos. Incluso, en este gobierno de la V República. , En este momento preciso, seguramente se están cometiendo violaciones de los derechos humanos. Pero el hecho de que un agente de la autoridad se exceda y cometa un atropello, no significa que el país en cuestión sigue una política oficial, deliberada, de violaciones de los derechos humanos. 

 

Cuando todavía teníamos una política internacional, Venezuela tradicionalmente se abstenía en la CDH en la votación de las resoluciones relativas a los derechos humanos en China y  Cuba. Esa es, y sigue siendo, la posición correcta. Cuando fui Embajador en Ginebra y Representante en la CDH, me toco varias veces enfrentar las presiones de los Estados Unidos, por un lado, y las de Cuba o China por el otro para que cambiáramos nuestra posición de abstención. En una oportunidad le devolví al Embajador de los Estados Unidos en la CDH una comunicación en la cual prácticamente me conminaba a votar a favor la resolución que condenaba a Cuba y le advertí que Venezuela no acepta presiones de ningún gobierno sobre su política exterior. Esta es la primera vez que hago mención pública de ese desagradable incidente y lo hago porque aquella si fue una manifestación auténtica de ejercicio de la soberanía.

 

taylhard@telcel.net.ve