EL
DOCUMENTO
El Documento firmado el
pasado jueves no es un acuerdo. No establece compromisos vinculantes. Es una
declaración de intenciones y propósitos que el gobierno no honrará.
Además, es una muestra patente del cinismo y la sempiterna hipocresía de este gobierno. ¿De qué otra manera se
puede calificar la frase que dice: “continuaremos teniendo espacio para
todos, donde la justicia social, la tolerancia, la igualdad de oportunidades,
el estado de derecho y la convivencia democrática sean los valores
esenciales?” O la que dice: “estamos
convencidos de que Venezuela y el pueblo venezolano continuarán transitando
el camino democrático con sentido de hermandad, respeto por las convicciones de
cada venezolano y voluntad de reconciliación” O esta otra: “Venezuela necesita
el concurso de todos para continuar su camino en paz y en democracia, de
modo que cada quien exprese sus ideas,
asuma sus posiciones y tome decisión entre las distintas opciones que
políticamente se le ofrece”.
Cuando el Documento se limita a
invocar el artículo 72 de la Constitución, le da un tratamiento tangencial al
tema central que debió haber resuelto la Mesa de Negociación - la salida
electoral por la vía del referéndum revocatorio del presidente –. Además lo
coloca en segundo plano después del mega-revocatorio. El gobierno ha montado
así la trampa para retardar el referéndum. Ya Chavez lo anunció descaradamente
este domingo Chávez: primero va el mega-revocatorio y después, quizás,
posiblemente, vendría el revocatorio presidencial, si lo aprueba el nuevo
Consejo Nacional Electoral después que se reúnan los extremos de ley.
El Documento da una estocada mortal
a la descentralización cuando autoriza al gobierno a “racionalizar” la tenencia
de armas por parte de los cuerpos de policía nacional, estadal o municipal.
Queda así legitimado el desmantelamiento de las policías que se viene
realizando, se abre la compuerta para futuras acciones similares y se
proporciona al gobierno justificación para consolidar su poder represivo, al
tiempo que se ampara la conformación de los círculos del terror.
Sin embargo, por
encima de esas fallas, la firma del
Documento ha demostrado al mundo que la oposición venezolana no es golpista y
está unida para poner fin a las pretensiones dictatoriales de Chávez mediante
la salida electoral consagrada en la Constitución que es el referéndum
revocatorio.