EL UNIVERSAL
Opinión. Miércoles 28 de enero de 2009
Adolfo R. Taylhardat
El
compás de espera
A raíz de las medidas
tomadas por el presidente Barack Obama en relación
con la prisión de Guantánamo, el teniente coronel presidente acordó concederle
al presidente norteamericano "un compás de espera" a pesar de que
pocos días antes había comenzado a dar rienda suelta a su retórica
antinorteamericana acusándolo de "entrometerse" en la campaña referendaria venezolana. ¿"Ustedes no ven que ya Obama
se metió en la campaña? El jefe del imperio se metió en la campaña"…
"El nuevo presidente estadounidense sigue un
formato desde el Pentágono. Porque si no obedece al mandato del imperio lo
matan".
Ese "compás de
espera" ha sorprendido cuando esperábamos un nuevo ataque frontal contra
el gobierno norteamericano luego de que durante su comparecencia ante el Senado
para su confirmación como subsecretario de Estado adjunto, James Steinberg, emitiera contundentes juicios acerca del
mandamás venezolano.
Las opiniones de este
funcionario, a pocos días de la toma de posesión del presidente Obama y de la
designación de Hillary Clinton como secretaria de
Estado, son muy significativas, no sólo por la oportunidad y su extensión, sino
porque reflejan un conocimiento bastante claro de la conducta del personaje.
"Hemos cedido terreno
de juego a Chávez, cuyas acciones y la visión de la región no sirven a sus
ciudadanos o personas en toda América Latina. Tenemos intención de desempeñar
un papel más activo en América Latina con un enfoque positivo que evite dar
excesiva importancia al presidente Chávez y a sus tétricos intentos de dominar
la agenda regional" … "Nuestros amigos y compañeros de América Latina
buscan a Estados Unidos para proporcionar fuerza y liderazgo sostenido en la
región como contrapeso a gobiernos como aquellos actualmente en el poder en
Venezuela y Bolivia, que siguen políticas que no sirven a los intereses de su
gente o de la región".
Dando un giro de noventa
grados el teniente coronel presidente ha dicho: "todo lo que venga del
gobierno de Estados Unidos nosotros no podemos decir que es absolutamente malo
per se, porque sino, estaríamos en una actitud
irracional"… "Bienvenido... un nuevo gobierno y estamos con las manos
abiertas y llenos de esperanza en que el mundo entre por el camino de la razón
y de la paz".
Este cambio de actitud no
puede sino causar satisfacción y alivio luego de nueve años de injustificado
discurso agresivo, insolente, ofensivo y hasta vulgar hacia el gobierno
norteamericano y el anterior presidente de ese país.
Resulta evidente que el
teniente coronel presidente ha debido hacer un esfuerzo sobrehumano para
contenerse y evitar incurrir en otro de sus acostumbrados arranques de
soberbia. Pero eso no ocurrió espontáneamente sino que intervinieron factores
externos para lograr apaciguar al mandatario venezolano.
Sostengo que Venezuela no
tiene política exterior, La actuación internacional del país está determinada
por las intemperancias y las improvisaciones de mandante quien lleva adelante
una diplomacia, o más bien una antidiplomacia
personal exclusivamente dedicada a exportar su proyecto político, también
personal, del "socialismo del siglo XXI". Evidentemente, a esto se
refiere Steinberg cuando habla de los tétricos
intentos de dominar la agenda regional.
Lo triste es constatar que
no solamente no tenemos una verdadera política exterior sino que en la toma de
decisiones importantes en esa materia intervienen factores externos. El
"compás de espera" se origina en los consejos o advertencias que
recibió el teniente coronel presidente de sus amigos fuera del país. "Tú y
Obama tendrán que encontrarse" le dijo el presidente Lula, quien además se
ha ofrecido para actuar como intermediario para procurar un encuentro entre los
dos gobernantes.
Pero la confirmación más
patente de la influencia externa sobre el manejo de nuestras relaciones
internacionales la dio el mismo teniente coronel presidente cuando reconoció
que su cambio de actitud se originó en una carta que recibió de su papá
putativo, Fidel Castro.
Ambos, pero particularmente Lula, deberían aplicar el mismo ascendente que
tienen sobre el teniente coronel presidente para inducirlo a poner fin a sus
amenazas y agresiones contra la oposición, a abstenerse de cometer fraude en el
referendo del 15 de febrero y a reconocer la derrota que sufrirá ese día.
Ojalá el compás de espera
se convierta en forma permanente del relacionamiento del teniente coronel
presidente con el gobierno de Estados Unidos. Digo relacionamiento entre ambos
gobernantes porque a pesar de la retórica antinorteamericana las relaciones
entre los dos países y entre sus pueblos han sido normales. Seguimos siendo uno
de los principales proveedores de petróleo de Estados Unidos y nuestras
importaciones provienen en su mayoría de ese país. Los venezolanos, y estoy
seguro la mayoría de los chavistas, admiramos la democracia, el estilo de vida,
y el alto grado de desarrollo de los norteamericanos aun cuando nos llame
"pitiyanquis" o califique a nuestros jóvenes estudiantes de "pitiyanquitos" porque se oponen a la enmienda
anticonstitucional que pretende implantar una monarquía absoluta y perpetua.
En estos días Ignacio Ramonet, íntimo amigo del teniente coronel presidente y de
Fidel, dijo lo siguiente: (EU, 24-01-09, Pág. 1-14). "Numerosas
absurdidades administrativas, causadas por una excesiva burocratización
empiezan a desaparecer… el comunismo deja de ser un objetivo. La realidad y la
práctica han demostrado que no funciona. Y el pragmatismo impone la evolución
del socialismo cubano". Ese comentario pareciera sintetiza la orientación
pragmática de Raúl Castro le imprime a su gobierno.
¿Será por esto que el teniente coronel presidente habló tanto de
"pragmatismo" durante su reciente cumbre con el presidente Álvaro
Uribe?