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Caracas, miércoles 20 de junio,
2007 |
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EL
ARMAMENTISMO DE CHÁVEZ
Adolfo
R. Taylhardat
El informe de SIPRI (Instituto Internacional de
Estocolmo para Investigaciones de la Paz) sobre transferencias de armas (2007) proporciona
los siguientes detalles sobre las adquisiciones venezolanas en Rusia en los
últimos dos años: 10 helicópteros de Combate Mi-24P (designación venezolana: Caribe), 3 Helicópteros Mi -26 (designación venezolana
Pemón), 18 Helicópteros Mi-8 (designación venezolana Panare), para un total de
33 helicópteros, (El informe registra otras adquisiciones no cuantificadas de
Helicópteros Mi-24 y Mi-8, lo cual explica la disparidad con la información
según la cual son 53 los helicópteros comprados a Rusia). SIPRI registra
también la compra de 6 aviones de transporte An-74, 24 aviones caza Su-30, 150 misiles
aire-aire R-73/AA-11 Archer y 100 misiles aire-aire R-77/AA-12 Adder (ambos tipos de misiles para los
aviones SU-30). La información de SIPRI no da cuenta de la compra de los 100.000
fusiles Kalashnikov ni de la adquisición de una fábrica de esas armas y de una
planta para producir sus municiones.
Informaciones de prensa, confirmadas por el
asesor del Estado Mayor de HRChF, general Müller Rojas, y por fuentes rusas
indican que también se comprarán a Rusia cinco submarinos diesel del tipo Kilo
y otros cuatro más modernos del tipo Amur. Con esta compra, a lo cual hay que agregar dos
submarinos alemanes recientemente remodelados, Venezuela dispondrá de la flota
de submarinos más poderosa en América Latina.
El sábado pasado el Ministro de la Defensa
aseguró que “no se ha planteado en este momento” la compra de submarinos rusos,
lo que significa que no está descartada sino que mas adelante se tomará la
decisión. Seguramente durante el viaje que hará Chávez a Moscú en los próximos
días.
Lo que está a la vista es que Chávez se ha
lanzado en una carrera armamentista y Rusia se ha convertido en el principal proveedor
de armas y material bélico de Venezuela. Por supuesto que el autócrata puede
perfectamente tomar, como le gusta decir, “la decisión soberana” (discutible
desde el punto de vista económico y geoestratégico) de sustituir a los Estados
Unidos por Rusia como suministrador de armas y de tecnología militar.
En la época de la tan difamada democracia tuve
el privilegio de representar a Venezuela, primero en el Comité de Desarme y
después en la Conferencia de Desarme, ambos órganos integrantes del sistema de
las Naciones Unidas. También representé al país en la Comisión de asuntos de
desarme de la Asamblea General de la organización mundial y en numerosas
conferencias internacionales en las cuales se ventilaron problemas relativos al
desarme. En todo momento la posición del país fue clara y contundente en contra
del armamentismo, ya se tratara de armas convencionales o de instrumentos de
destrucción en masa. Venezuela siempre estuvo en la vanguardia de los esfuerzos
de la comunidad internacional por controlar y reducir el gasto militar. Fuimos
severa y persistentemente críticos de
las potencias poseedoras de armas nucleares y apoyamos las negociaciones para
agenciar el desarme general y completo que abarcara a todos los países del
mundo como un medio para poner fin a la
competencia nuclear que entonces sostenían los Estados Unidos y la hoy
desaparecida URSS. De la misma manera contribuimos activamente en las
negociaciones internacionales para impedir la proliferación de armas nucleares,
para frenar el comercio de armas de todo tipo, para redactar la convención
armas químicas, la convención sobre biológicas y bacteriológicas, la convención
sobre la utilización pacífica del espacio ultraterrestre y muchos otros
instrumentos internacionales sobre desarme.
Aquella posición digna y combativa que tanto
prestigio le dio a nuestro país ahora ha sudi echada por tierra por el régimen
chavista que se ha lanzado en una espiral armamentista sin precedentes y sin
justificación .
Con sobrada razón el armamentismo del régimen
chavista ha despertado suspicacias y preocupación en otros países donde se teme
que en su empeño por exportar su “revolución bolivariana” Chávez no se limitará
al empleo del arma petrolera sino que esgrimirá también la intimidación y el chantaje
militar. Así piensa también el analista político chileno Enrique Bernales
cuando dice que el plan armamentista en Venezuela podría tener como trasfondo
el objetivo de conseguir la hegemonía en la región. En un artículo titulado “El
armamentismo venezolano” publicado en Atalaya en marzo de este año, el analista
político colombiano Rodrigo Sanín Posada escribió: “Venezuela manifiesta que se
está armando de esa manera en ejercicio de su soberanía y de su abundante
disponibilidad de dólares producto del aumento de los precios del petróleo.
Derecho que por cierto, nadie le discute” Pero agrega: “La compra de armamento
táctico, aviones y barcos, sólo apropiados para un conflicto internacional,
indudablemente tiene como destino la reafirmación de una posición de fuerza y
de preeminencia de la hermana república en la región andina y en el caribe”
En nada contribuyen a atenuar esas
suspicacias declaraciones como las que dio, también en marzo de este año, el Ministro
de la Defensa, General Baduel, cuando aseguró que la compra de armas “responde
a la necesidad de protegerse ante un eventual escenario que implique una
agresión militar”. “Todas las
adquisiciones tienen un carácter eminentemente defensivo”, aseguró. Pero agregó
que “hay países que se atribuyen el derecho a intervenir en cualquier parte del
mundo aún pasando por encima de las instancias internacionales” No mencionó país alguno pero no cabe
duda que actuaba como caja de resonancia de Chávez en aquello de la amenaza de
agresión proveniente de los Estados Unidos.
Sabemos que Chávez tiene metida entre ceja y
ceja la obsesión de un supuesto plan del “imperio” de invadir a Venezuela.
Personalmente creo que se trata de uno más de sus maléficos artificios
políticos con el cual persigue exaltar la patriotería de sus seguidores y tener
a la mano una excusa para acusar a la oposición de conspiración o de traición a
la patria. Como dice el Analista político Chileno Enrique Bernales “Por donde
se le mire, la adquisición de armas por parte de Venezuela es un absurdo total
que solo lo puedo entender en una mente delirante como la del señor Hugo
Chávez". (Diario La República)
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