El “aquelarre “ de Shapiro

 

Adolfo R. Taylhardat

 

De “aquelarre mediático” calificó el Canciller Chaderton  la recepción ofrecida por el Embajador norteamericano con ocasión del Día Mundial de la Libertad de Prensa.

 

Aquelarre, según el DREA es una “junta o reunión nocturna de brujos y brujas con la supuesta intervención  del demonio en  figura de macho cabrío, para la práctica de las artes de esa superstición”.

 

Lo que ha enardecido a los personajes del oficialismo es la actuación de un humorista que imitó a Marta Colomina y utilizó un muñeco con la figura del Presidente Chávez para hacer interpretaciones de ventriloquia. ¿Será la presencia de ese personaje en la velada lo que ha llevado a Chaderton a asimilarla con un aquelarre?

 

Según Chaderton, el gobierno “está evaluando la actuación de Shapiro”. Por su parte, el Vicepresidente Rangel habló también de evaluación y llamó irresponsable al Embajador, lo calificó de provocador y, para completar, dijo que Venezuela no se deja provocar, sugiriendo que al Embajador Shapiro le falta “estatura intelectual y ética” para lograrlo. Otros personeros del gobierno han reaccionado coléricamente sobredimensionando lo que fue una velada privada en la residencia del representante norteamericano. residencia.

 

El Vicepresidente dice que la velada en la Embajada norteamericana constituye una “insólita contravención del articulo 41, aparte 3 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas”. Según esa disposición los locales de una misión diplomática no deben ser utilizados de manera incompatible con las funciones que le son propias. ¿Es que acaso un agasajo, una recepción, a la cual fueron invitadas personalidades   del mundo de los medios, puede considerarse una actividad incompatible con las funciones de un Embajador?

 

Como bien señala la declaración emitida por la Embajada de los Estados Unidos en relación con el “aquelarre”, tratándose de un evento para conmemorar el Día Mundial de la Libertad de Prensa, habría sido un contrasentido censurar anticipadamente lo que los invitados podían decir, “ni en el caso de un orador invitado, ni en el caso de un humorista”.

 

Pero lo verdaderamente importante de esa velada es el mensaje que transmitió en su discurso el Embajador Shapiro cuando dijo que su gobierno toma muy en serio las amenazas contra los medios y destacó que la libertad de prensa en Venezuela se ha deteriorado durante el último año. Lo demás es intrascendente.