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El apocalipsis y el
salvador Adolfo R. Taylhardat "NO HA HABIDO
IMPERIO más brutal que el actual imperio norteamericano, no ha habido imperio
más cruel, cínico, salvaje hipócrita, peligroso... El mundo está amenazado...
O desmontamos el imperialismo norteamericano o el imperialismo acaba con el
planeta. He ahí el dilema...". (EN 15-08-05, Pág. A-4). Con esas palabras, Chávez
advirtió que el mundo está a punto de sucumbir. Una terrible amenaza se
cierne sobre la humanidad y la existencia misma del planeta. El principal
jinete de esa apocalipsis
es W.W. Bush. Ante una multitud de
jóvenes delirantes, muchos de ellos imberbes y otros no tan jóvenes que
vinieron a Venezuela aprovechando la ganga de un paseo gratis a la capital de
la "revolución bonita, bolivariana y castrista" Chávez prometió salvar al mundo de esa hecatombe. Para lograrlo resucita,
rehabilita y reacondiciona el desahuciado y extinto tirano-saurio del
comunismo-leninista, transformándolo en "socialismo del siglo XXI".
Cual Quijote, no de La Mancha sino de la manga ancha, cabalgando un
desvencijado penco y endosando, una impenetrable armadura forjada y templada
con petrodólares macizos, saldrá a enfrentar el monstruo maléfico llamado
imperialismo-capitalista-liberal que mantiene al género humano al borde de la
desaparición. Pero no hay que caer en
el engaño. Ni el imperialismo norteamericano acabará con el planeta, ni
Chávez salvará a la humanidad. Ni Bush invadirá
Venezuela, ni el pueblo tendrá que sacrificarse, al lado de una Fuer za Armada descuadernada.
Tampoco habrá ruptura de relaciones ni interrupción de suministro petrolero. Estos desplantes del
autócrata son maniobras de distracción típicas de un militar. El discurso
antiimperialista no persigue otra cosa que exacerbar el sentimiento nacionalista
de quienes todavía no entienden lo que ocurre en nuestro país. Mientras
distrae la atención de los venezolanos incautos esgrimiendo un supuesto
propósito agresivo de Estados Unidos, avanza sigilosamente en su empeño de
acelerar y profundizar la "revolución bolivariana", intensifica la
militarización del país, se aferra al poder para rematar lo poco que nos
queda de democracia y apuntala su plan de hacer de Cuba y Venezuela una sola
entidad sometida a un régimen absolutista bajo el signo del "socialismo
del siglo XXI". Desde esta perspectiva,
en las elecciones parlamentarias del 4 de diciembre se jugará el destino de
Ve nezuela. www.adolfotaylhardat.net |
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