EL UNIVERSAL
Opinión – Miércoles 2 de diciembre de
2009
DOS LECCIONES
DE DEMOCRACIA
Este
fin de semana dos de los más pequeños países de América obsequiaron una
auténtica lección de democracia al resto de la región.
En
Uruguay, luego de una encarnizada campaña para lograr el triunfo en la segunda
vuelta de las elecciones, los dos contendientes se dirigieron a sus seguidores
y a toda la población de su país con discursos llenos de gallardía y nobleza.
Primero fue el Ex-Presidente Lacalle quien apenas conocidas las primeras
proyecciones del resultado de la elección reconoció el triunfo de su contendor
y llamó a la unidad de todos los uruguayos en torno del nuevo presidente
electo. Luego fue José Mujica quien con un breve discurso lleno de hidalguía y generosidad
anunció que será el presidente de todos los uruguayos de cualquier tolda
política. Ambos destacaron que el verdadero triunfador de la liza presidencial
había sido el pueblo que democráticamente escogió a su
nuevo gobernante.
El
otro ejemplo es el de Honduras. Para el momento en que escribo este artículo,
si bien no se conocen todavía resultados oficiales, todo indica que ha
resultado elegido Porfirio Lobo. Pero lo más importante de todo es que, superando
los malos presagios, las amenazas, los
llamados a la abstención, los intentos de sabotaje de los seguidores de Manuel
Zelaya, azuzados y apoyados por dictador venezolano, el pueblo hondureño acudió
copioso a los centros de votación para reiterar su fe en la democracia y para
elegir su nuevo presidente. Desvirtuando también los vaticinios agoreros el
evento comicial se desarrolló de manera pacífica y cívica, apenas empañada por
aislados incidentes provocados por los zelayistas.
El
gran perdedor en estos dos eventos electorales es el teniente coronel
presidente venezolano. En el caso uruguayo porque pensaba que contaría con un
nuevo aliado en José Mujica, hombre proveniente de la izquierda más radical y
agresiva de su país. Pensaba que con la llegada a la presidencia uruguaya de
este ex – jefe guerrillero tupamaro podría extender hasta ese país su proyecto
del comunismo del siglo XXI. Tabaré Vázquez, hombre también de izquierda
comprendió que el camino hacia el bienestar de la población y el progreso del
país no está en la izquierda populista y corrupta que practica el dictador
venezolano sino en la ruta del auténtico socialismo constructivo y democrático.
Este es el camino que José Mujica ha anunciado que seguirá.
En
el caso de Honduras, la crisis política de ese país sirvió para exponer a la
luz de la opinión pública internacional la naturaleza injerencista y expansionista
del proyecto político del mandante venezolano. Afortunadamente los hondureños
se dieron cuenta a tiempo de la confabulación que había maquinado Zelaya para
perpetuarse en el poder e implantar en su país dictadura del modelo
fidelo-chavo-comunista que estamos soportando los venezolanos.
Varios
gobiernos de América Latina, bailando al son que le tocan desde Caracas, han
dicho que no reconocerán al gobierno que surja de las elecciones hondureñas.
Pareciera que el mandante de venezolano ha inventado una versión propia de la
Doctrina Betancourt. Aquella consistía en no reconocer los gobiernos de facto.
Esta pretende desconocer un gobierno legítima y democráticamente electo.
Esto
último sería una violación flagrante del sacro principio de la libre determinación
de los pueblos consagrado tanto en le Carta de la OEA como en la de las
Naciones Unidas. Seguramente los gobiernos del mundo, y esto ya ha comenzado a
suceder, paulatinamente reconocerán que la elección del nuevo presidente ha
sido la mejor solución para la crisis hondureña y gradualmente normalizarán sus
relaciones con el nuevo gobierno.
www.adolfotaylhardat.net