EL
UNIVERSAL
Opinión – Miércoles 24 de junio de 2009
¿Dónde
está mi voto?
Adolfo R. Taylhardat
Lo que está ocurriendo en Irán tiene una honda
significación. Cientos de miles (hay quienes hablan de millones) de
manifestantes inundaron las calles de Teherán como un río humano, en su mayoría
jóvenes y mujeres, vestidos de verde y óue
simbolizaban un desafío al régimen y una expresión de duelo por las víctimas de
la represión.
La protesta comenzó con el rechazo a la manipulación de los resultados de la
elección presidencial y como manifestación de apoyo al líder de la oposición Hosseín Moussavi con pancartas y
consignas que clamaban ¿DÓNDE ESTÁ MI VOTO?
Pero a lo que originalmente fue una protesta por el fraude electoral,
gradualmente se ha transformado en un desafío sin precedentes a la dirigencia
clerical y presagia cambios profundos en la orientación del régimen teocrático
que impera en ese país. Ante la cruel represión de los agentes del régimen los
manifestantes subieron a los techos de las viviendas y de los edificios para
gritar "¡Allahu akbar!"
(Dios es grande), gesto que tiene un significado simbólico muy importante
porque esa misma forma de protesta la utilizó el ayatolá Jomeini
para aglutinar la unidad que derrotó al Sha en 1979.
Durante las marchas y desde los techos se han voceado también consignas que van
más allá de la protesta por el fraude electoral. Se han escuchado gritos que
califican de dictador al presidente Mahmoud
Ahmadinejad y expresan severas críticas al "Líder Supremo" Alí Jamenei quien dijo que la
reelección de Ahmadinejad es una decisión divina, una expresión de la voluntad
de Dios y advirtió que las manifestaciones serían reprimidas severamente. Los
medios citan también otros lemas contra Ahmadinejad y Jamenei
que me abstengo de reproducir aquí porque, como están las cosas en nuestro
país, me podrían acusar de apoyar el magnicidio.
Todo esto refleja un cambio de la actitud de la población hacia la dirigencia
electa y no electa que gobierna en Irán y denota un debilitamiento de las bases
del sistema teocrático de gobierno de ese país. Ya se observan indicios de
divergencias entre los clérigos que integran el poder religioso. El ex
presidente Jatami está abiertamente al lado del Moussavi. Lo mismo el Gran Ayatolá Montazeri
y el vocero del Parlamento Alí Larijani.
También el ex presidente Akbar Hashemi
Rafsanjani quien es actualmente el Jefe de la
Asamblea de Expertos, el órgano que designa al Líder Supremo. La hija de Rafsanjani acaba de ser arrestada por las milicias Basij junto con otros cuatro familiares del ex presidente Rafsanjani.
Hasta el domingo pasado se habían reportado 19 muertos y más de 100 heridos
entre los manifestantes, en su mayoría víctimas de las agresiones de las
milicias armadas del gobierno.
Siguiendo el patrón acostumbrado por regímenes de esa calaña, no han faltado
las acusaciones que atribuyen esas movilizaciones populares a conspiraciones
inspiradas y apoyadas por potencias extranjeras (Estados Unidos, Reino Unido,
Francia).
Frente a las medidas del gobierno para impedir la divulgación de información
acerca de lo que ocurre en el país han surgido movimientos espontáneos de
resistencia que graban en teléfonos celulares escenas de los atropellos de las
fuerzas del orden y se las proporcionan a las agencias internacionales de
noticias. La red social Twitter ha permitido a los
iraníes burlar los controles gubernamentales para mantener a la disidencia
interna y a la opinión pública internacional informadas sobre lo que está
ocurriendo en ese país. Los medios hablan ya de "la revolución Twitter".
En una entrevista transmitida por CNN el analista iraní Farid
Zakaría aseguró que Irán nunca será lo mismo que
antes porque la crisis electoral ha revelado a la población que la autoridad
suprema, supuestamente designada por mandatos divinos, en definitiva responde a
mezquinos intereses terrenales que nada tienen que ver con la voluntad de Alá.
Al observar lo que ocurre en Irán resulta inevitable pensar en nuestro propio
país y decir: cuando veas las barbas de tu aliado ardiendo, pon las tuyas en
remojo. Los iraníes han dado un ejemplo digno de cómo defender el voto.
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