DIPLOMÁTICOS EXPRESS
Adolfo
R. Taylhardat
La Ley del Servicio Exterior vigente contempla
que quien aspire ingresar a la carrera diplomática debe poseer un título
universitario no inferior al de licenciado o su equivalente, expedido por una
universidad nacional o extranjera. Luego de presentar y aprobar un concurso
público de oposición el aspirante pasa a cumplir el programa de formación
diplomática especializada de dos años en el Instituto de Altos Estudios
Diplomáticos. Al finalizar ese programa de formación el aspirante es sometido a
una evaluación para decidir si satisface, o no, las condiciones necesarias para
su ingreso a la carrera. En caso afirmativo es incorporado como funcionario en
el primer escalafón de la carrera (Tercer Secretario) con dos años de
antigüedad.
Violando abiertamente la legalidad, o mejor,
echando al traste lo que dispone la LSE, que por cierto fue promulgada hace
apenas cuatro años por este mismo
gobierno “revolucionarios socialista bolivariano”, la Cancillería anuncia que ha emprendido un proceso de incorporación
masiva de funcionarios diplomáticos que serán preparados en tres semanas.
En estos
días el Canciller Rodríguez Araque aseguró que la purga de funcionarios de
carrera profesionales que se ha venido llevando a cabo en la Cancillería no es
de carácter político.
Pero el Vice-Ministro para Asia, Medio Oriente
y Oceanía, quien al parecer es el genio que ha inventado esta producción de
diplomáticos express, dice que eso forma parte del “salto adelante” ordenado
por Chávez y que cada uno de los nuevos
funcionarios ya “viene con formación política e ideológica”. Además, según la
información aparecida en la prensa (EN 12-06-05, Pág. A16), el curso de
inducción de tres semanas que sustituye al programa de formación diplomática
contemplado en la ley persigue “capacitar y facilitar el cumplimiento de los
objetivos estratégicos contemplados en la nueva etapa de la revolución
bolivariana en materia de política exterior.
Con esta medida se consolida el
desmantelamiento definitivo de la diplomacia venezolana. Una vez más se pone en
evidencia el desprecio del “proceso” hacia la meritocracia y su empeño en
suplantarla con la mediocritocracia. Esa medida es, además, una afrenta a
quienes siempre hemos considerado el Servicio Exterior como una carrera
profesional para servir al Estado y en ningún caso al régimen de turno.
www.adolfotaylhardat.net