DIPLOMATICOS ENCORRALADOS
Adolfo R. Taylhardat
Aquel discurso, soez e indigno de un
Presidente, evidenció, una vez más, la desesperación de Chávez. El
encorralamiento de los Embajadores para obligarlos a escuchar una perorata
cínica e irrespetuosa, demuestra que Chávez siente la presión del cerco
internacional que se cierra cada día más.
Chávez no entiende cómo funcionan las
relaciones internacionales y cree que los diplomáticos somos imbéciles (digo
somos porque habiendo sido diplomático durante 40 años me sigo considerando
parte del gremio). Chávez parece creer que los Embajadores viven encerrados en
una torre de cristal y no ven ni escuchan lo que ocurre a su alrededor.
Seguramente no saben que once inocentes ciudadanos fueron vilmente asesinados
por la fuerza represiva; que muchas personas se encuentran desparecidas; que
cientos de mujeres, hombres y jóvenes fueron agredidos brutalmente por efectivos
de la fuerza armada; que cientos de personas están detenidas ilegalmente; que
en Venezuela se han cometido, masivamente, las mas graves y odiosas violaciones
de los derechos humanos.
Cuando Chávez pretendía convertir la verdad en
mentira y la mentira en verdad, ya los Embajadores habían dado cuenta de los
terribles sucesos que estaban observando. También, para ese momento, los
gobiernos de los 191 países miembros de las Naciones Unidas se habían enterado
de las razones que motivaron la renuncia del Embajador Milos Alcalai.
En la cara de los Embajadores se advertía
perplejidad ante el caradurísmo de Chávez que pedía un pronunciamiento de la
Comunidad Internacional contra las “violaciones de la soberanía” cometidas por
los Estados Unidos. En sus rostros se apreciaba el esfuerzo para contener la
carcajada que lesa provocaba la afirmación de que ellos son víctimas de una
campaña de presión y desinformación por parte de la oposición para
desprestigiar el “proceso”
Los recientes pronunciamientos de Kofi Annan,
la Sociedad Internacional para los Derechos Humanos, la Fundación Andrei
Sakharov, la Unión Europea, el Grupo de Amigos, los presidentes Bush y Fox, Amnistía Internacional, y los numerosos
artículos de importantes periódicos en el exterior, seguro son parte de esa
campaña de descrédito y desinformación.
Definitivamente Chávez parece no darse cuenta
de que está deslegitimado en Venezuela y en el resto del mundo y debe someterse,
con el RR, al juicio del verdadero árbitro que es pueblo.
www.adolfotaylhardat.net