Diplomacia lagotera

 

Adolfo R. Taylhardat

 

Hemos tenido cancilleres buenos y malos. Pero todos actuaron con circunspección y decoro. Hasta hubo un “Canciller de la dignidad”, quien, no estando de acuerdo con sus  instrucciones, tuvo el coraje de dimitir. No comparto los motivos, pero admiro su gesto, que obedeció al mandato de su conciencia. No propongo bautizar al actual Ministro como  “el Canciller de la indignidad”, aunque no le quedaría mal luego del discurso de Santiago de Chile, pieza maestra de lagotería.

 

Cabe preguntar, ¿que perseguía Chaderton con ese discurso?

 

Al hablar de conspiración de los medios, ¿pretendía descalificar a la SIP que ha constatado la amenaza que se cierne sobre la libertad de comunicación en Venezuela? ¿Buscaba desautorizar a la CIDH que ha llegado a la misma conclusión?  Cuando habló de discriminación racial, ¿perseguía lisonjear a los Cancilleres de los países del Caribe presentándose como defensor de la negritud? ¿Buscaba caerle simpático a Collin Powell quien es muestra sobresaliente de cómo en su país se han superado los prejuicios raciales?  ¿Acaso Chaderton olvidó aquel dicho, símbolo del orgullo del mestizaje venezolano, según el cual, quien en nuestro país no tiene un antepasado que en algún momento disparó el arcabuz, lanzó la flecha o tocó el tambor no es un verdadero venezolano? ¿Qué se propuso cuando intentó conectar el tema del racismo con la supuesta conspiración mediática? ¿Qué quiso insinuar cuando introdujo el tema religioso calificando a los cristianos de esclavistas, terroristas, criminales, de abrir paso a “un fundamentalismo religioso de inspiración cristiana” y de victimizar a los “hermanos musulmanes”? ¿Se olvidó que hablaba frente a un testigo privilegiado de la realidad venezolana, el Secretario General de la OEA, quien convivió con nosotros durante ocho meses y puede dar fe de que el Canciller es un mentiroso?

 

Es mucha la tela que ese discurso ofrece para cortar. En los foros internacionales a veces los oradores no hablan para la audiencia internacional sino para su gobierno. Evidentemente Chaderton logró lo que perseguía. En su cadena del miércoles pasado Chávez exaltó la actuación del “valiente Canciller Roy Chaderton”, elogió su “claro discurso” y consideró una proeza que hubiera hablado saliéndose del perol.

 

Con razón el Vicepresidente dice que el discurso contiene mensajes subliminales. Se rumorea que Chaderton aspira sustituirlo.