DIPLOMACIA  ES CIRCUNSPECCIÓN

 

Adolfo R. Taylhardat

 

La diplomacia es la disciplina que rige el comportamiento recíproco de los gobiernos. Una de sus principales reglas – quizás la más importante – es la circunspección, que exige cordura, prudencia, seriedad, decoro y gravedad en acciones y palabras,

 

Esta pauta está totalmente ausente en la forma como el Presidente Chávez conduce las relaciones internacionales.

 

Que yo recuerde, ni en los momentos mas álgidos de la guerra fría ni en los más candentes de la revolución cubana los mandatarios de esos países utilizaron contra sus enemigos un lenguaje tan pedestre y procaz como el que suele emplear el presidente Chávez.

 

Pareciera que Chávez todavía no se ha despojado de su talante de militar conductor de tropa, que puede maltratar y ofender impunemente a sus subalternos. Pareciera, además, que todavía no se ha percatado de que su investidura de Jefe de Estado le obliga observar un comportamiento respetuoso y cortés con sus pares, con los ciudadanos de otros países y hasta con sus propios conciudadanos.

 

Tiene plena razón el Primer Ministro del Perú cuando señala que en el caso de Chávez  “No estamos en una relación con alguien que opera según las reglas normales del juego internacional”. También concuerdo con el Cardenal Arzobispo de Lima cuando dice que: “no hay antecedentes en la historia del continente de un lenguaje que maltrate de una manera tan baja a un ciudadano peruano”. Lo grave, además, es que esto ha ocurrido no solamente con un ciudadano peruano que es una figura política importante de ese país, sino  también con Jefes de Estado de otros países como son los casos del Presidente Bush, el Presidente Fox y el Primer Ministro del Reino Unido.

 

Seguramente entraré a engrosar la lista oficial de “traidores a la patria” o de “títeres del imperio”, pero debo decir que considero justificada la decisión del gobierno de Perú y también la de México, de retirar sus embajadores como protesta por las agresiones verbales de Chávez y sus intromisiones en los asuntos domésticos de esos países. También admiro la paciencia del gobierno norteamericano que se ha cuidado de caer en   provocaciones a pesar de los insultos dirigidos a su presidente.

 

Presidente, aquello de “respete para que lo respeten” se aplica no solamente entre las personas sino también en las relaciones entre los gobiernos. Deje de conducirse como sargento de pelotón y respete las normas de la diplomacia.

 

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