Dictadura en abonos

 

Adolfo R. Taylhardat

 

El 2004 pasará a la historia como el año mas funesto de nuestra vida republicana.  Como dice el analista político mexicano, Ricardo Medina Macías (Diario de las Américas, 18/12/04), Chávez ha venido imponiendo su dictadura “en abonos” (por cuotas), lo que le ha permitido “ir minando gradualmente las reservas de la libertad en Venezuela”, con el resultado de que “los venezolanos están perdiendo la capacidad de indignación y de asombro”.

 

Durante este año se profundizó la des-democratización del país; fuimos humillados con los reparos; se nos montó una megatrampa en el referéndum revocatorio; se nos hizo chanchullo en las elecciones regionales; hemos sido burlados con la transformación del Tribunal Supremo en una asamblea de incondicionales; se propinó un golpe mortal a la libertad de información con la ley mordaza; nuestros derechos políticos han quedado amenazados con la reforma del Código Penal; se cierne una grave amenaza contra la disensión con la ley antiterrorismo; se han utilizado los órganos del Poder Judicial para cometer injusticias; se interpreta la ley a la conveniencia del régimen para utilizarla como medio de persecución y represión; numerosas esposas e hijos no han podido celebrar la Navidad porque sus padres, figuras civiles y militares, se encuentran arbitrariamente privados de libertad por el sólo hecho de creer en la democracia.

 

Sin embargo, en el 2005 tendremos todavía una oportunidad para revertir esta situación. En diciembre habrá elecciones parlamentarias y debemos aprovechar esa ocasión para rescatar las instituciones del estado de sumisión en que se encuentran sometidas. El objetivo de la sociedad democrática venezolana en el 2005 debe ser rescatar la Asamblea Nacional y para ello debemos comenzar a trabajar desde ahora mismo.

 

Sabemos que es difícil. El chavismo ya está maquinando para mantener secuestrado el poder legislativo. Para ello cuenta con un CNE cautivo y sumiso. Como en el 2000, se valdrá de un nuevo “kino” de mediocres e incompetentes para tratar de controlar la Asamblea. Pero conocemos las trampas de que se vale el régimen para perpetuarse en el poder y hay que prepararse para contrarrestarlas. Recuperar la Asamblea permitirá restituir el estado de derecho y devolver a los poderes públicos su autonomía para que sean verdaderos garantes de la estabilidad democrática.

 

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