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Opinión
Miércoles 03 de diciembre, 2008
¿Dictador
yooo? ¡Qué calumnia!
Adolfo R. Taylhardat
Durante la reunión que sostuvo la semana pasada con
los periodistas y corresponsales extranjeros que vinieron a Venezuela a presenciar
las elecciones regionales, el teniente coronel presidente se esforzó,
vanamente, en presentarse como un gobernante demócrata. -Dicen que yo soy un
dictador. Je je je. Aquí lo que tenemos es democracia pura- parecía afirmar con
aquella cara de cinismo que no puede disimular.
La mejor muestra de esa "democracia" la tuvieron los periodistas
visitantes esa misma noche cuando en esa misma rueda de prensa anunció que
había dado órdenes a Conatel para que iniciara una investigación "contra
un canal de televisión" porque supuestamente había transmitido a destiempo
información sobre los resultados de las elecciones. "¡Ese canal debe ser
sancionado severamente!, vociferó delante de los atónitos periodistas. ¡Ya
basta de permitir que aquí algunos señores se crean por encima de la
Constitución y las leyes!" -le faltó decir: "por encima de mí que soy
el soberano, dueño y señor de este país".
En esa misma oportunidad, respondiendo a una
pregunta que le hiciera la corresponsal de CNN, Patricia Janiot, afirmó:
"Yo he dicho que no voy a introducir ni solicitar ninguna reforma
constitucional. No sé si pudiera hacer otra con base en otros puntos, pero en
torno al punto de la reelección presidencial, no lo voy a hacer".
Claro, dijo que no lo haría él pero tampoco dijo
que lo haría por interpuesta persona. Y tal como lo temíamos, el domingo pasado
anunció que había "autorizado al PSUV y al pueblo venezolano para que
inicien el debate y las acciones para lograr la enmienda constitucional y la
reelección del presidente de la República". "Estoy seguro de que
ahora si lo vamos a lograr y vamos a demostrar quién manda en Venezuela. ¡Uh
Ah! ¡Chávez no se va!
Este anuncio, que constituye una violación
flagrante y villana de la Constitución, y sobre todo la última frase,
son, sin duda alguna, la mejor muestra de la "democracia" que
practica el teniente coronel presidente. Ahora, además de la reelección
indefinida pretenderá asumir la potestad para designar a todos los integrantes
del Poder Moral, incluido el TSJ.
Lo he dicho y lo sostengo. Un dictador personalmente puede no estar
involucrado en medidas impopulares como mandar a poner preso a sus oponentes, o
hacerlos desaparecer físicamente o clausurar periódicos u otros medios de
comunicación social. Para eso están los mequetrefes y marionetas que no piensan
dos veces para complacer a su mandamás. Una dictadura, como en el caso
presente, puede emerger de un régimen electo democráticamente por la voluntad
popular pero que, manteniendo una fachada democrática, utiliza medios indirectos
para amenazar, excluir, amedrentar, perseguir, agredir, imputar a inocentes,
expropiar, y mandar a asesinar impunemente y para violar impunemente el
Estado de derecho.
Hace cuatro años escribí en este mismo diario un
artículo que titulé: "Dictadura en abonos", es decir, por
cuotas, en el cual señalé, lo que era ya evidente y obvio: que el teniente
coronel presidente venía implantando "con vaselina" un régimen
totalitario. La des-democratización del país que ya entonces se percibía
claramente, ha entrado en una fase de aceleración esta última semana. Al
control absoluto sobre todos los poderes públicos, se agrega ahora el
desconocimiento de la voluntad popular expresada en las recientes elecciones
regionales. Se adelante una estrategia diabólica orientada a provocar la
ingobernabilidad en los Estados y municipios donde ganó la oposición y se
emprenden acciones para imputar como delincuentes a gobernadores elegidos
democráticamente o para descalificarlos acusándolos de fascistas y vende
patrias. Sobre la libertad de información pende amenazadoramente una espada de
Damocles. Conatel no ha vacilado en dar cumplimiento a la orden que le impartió
el teniente coronel presidente y a nadie sorprenderá que próximamente
Globovisión corra la misma suerte que Radio Caracas Televisión. De la misma
manera, los peleles del PSUV pondrán de inmediato manos a la obra para cumplir
la orden que recibieron de propulsar la modificación de la constitución para
implantar la presidencia vitalicia.
Pero como dice el refrán "no hay mal que por
bien no venga". Todo eso que está ocurriendo y el empeño del teniente
coronel presidente de eternizarse en el poder sirven para abrirle bien los ojos
a quienes todavía creen en él. No tengo duda alguna de que esta nueva
pretensión de implantar la dictadura vitalicia será otra vez derrotada. Pero
esta vez, con toda seguridad, el rechazo será masivo, contundente, fulminante y
marcará el final definitivo del chavismo.