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Caracas, miércoles 27 de junio,
2007 |
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DESPRECIO A LA
LEGALIDAD INTERNACIONAL
Adolfo R. Taylhardat
Una de las principales características del
régimen es su total desprecio a la legalidad internacional. No podía esperarse
otra cosa de un gobierno que no tiene ni política exterior ni una Cancillería y
mucho menos un Canciller con capacidad de aconsejar a un gobernante que sólo
recibe asesoramiento y directivas de su oráculo de La Habana.
Ese comportamiento del autócrata preocupa ya a
la opinión pública internacional. En su Informe de 2007 la Asociación
Internacional de Colegios de Abogados (Internacional Bar Association - IBA) dedica
un capítulo completo a esa situación.
Antes de seguir adelante debo destacar que el
Informe 2007 de la IBA, que lleva por título “VENEZUELA: la justicia en
entredicho” es un documento sumamente importante en el cual se presenta un
cuadro objetivo y desapasionado del sistema judicial Venezolano y un análisis
serio y enjundioso de la vigencia de la situación de las garantía para el
funcionamiento del sistema judicial y el respeto (o mas bien ausencia de
respeto) , en la práctica, de esa garantía. Es un
documento que debe ser leído por todos los venezolanos y difundido ampliamente
en el mundo.
En el Capítulo titulado “Venezuela, Derechos Internacional de los Derechos Humanos y Organismos
Internacionales”, la IBA comienza destacando que Venezuela tradicionalmente
era “un país abierto a dialogar con otros
Estados y con los Organismos Internacionales” Yo agregaría, un país
respetuoso del derechos internacional y de sus obligaciones contraídas mediante
tratados y acuerdos internacionales. Un país que, además, se distinguió siempre
en los organismos internacionales por su posición beligerante de defensa de los
derechos humanos y de las libertades individuales.
La IBA agrega: “Venezuela ha sido diligente en aceptar la competencia de los
organismos internacionales de carácter jurisdiccional, como la Corte Penal Internacional
y la Corte Interamericana de Derechos Humanos”
“Sin embargo, - sigue el Informe – desde que el Presidente Chávez llegó al
poder, dicha relación, especialmente con órganos internacionales como la ONU y
la OEA, se ha deteriorado sensiblemente. De este modo, mecanismos que de otra
manera estarían llamados a complementar la acción estatal en la protección de
los derecho humanos se han visto incapacitados para otorgar el amparo requerido
a personas que se encuentran bajo la jurisdicción en Venezuela, debido a la
falta de voluntad política del Gobierno para implementar las recomendaciones y
decisiones de estos organismos.”
“La actual tensión en
la relación entre la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y Venezuela produjo
especial preocupación. Por ejemplo, el Gobierno venezolano, lejos de
implementar las medidas cautelares otorgadas por la CIDH, considera que las
mismas no son vinculantes. De igual manera, y aunque la CIDH ha solicitado al
Estado venezolano que le permita realizar una visita in loco, Venezuela ha rechazado dicha solicitud. Aún mas graves son
las declaraciones del Presidente Chávez, el 29 de abril de 2007,… en las que
amenaza con retirar al país de la OEA si los organismos de esa institución
condenan al gobierno por violación de libertad de opinión y expresión en el
caso de RCTV”
En su Informe la IBA declara que “se encuentra preocupada por un desarrollo
jurisprudencial adverso hacia la protección internacional de los derechos
humanos que realizan los organismos internacionales, en particular la realizada
por la CIDH que se ha ido gestando en el Tribunal Supremo de Justicia
Venezolano” Esa línea jurisprudencial, de obligatorio cumplimiento en Venezuela
“niega el carácter imperativo de las decisiones de todos los organismos de
protección internacional de los derechos humanos(CIDH y Corte IDH incluidos)”
Para la IBA ese desarrollo jurisprudencial del
TSJ “va en contravía de los principios
del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, de las obligaciones
internacionales adquiridas por Venezuela en diversos tratados internacionales –
entre ellos la Carta Democrática Interamericana y la CADH – de su deber de
seguir el principio de buena fe respecto de las decisiones de organismos
internacionales, especialmente si se trata de Derechos Humanos (Art. 31.1) de
la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, y de su propia
Constitución, Art. 23 y Art. 31”).
“Pero lo que es peor
aún - agrega la IBA
– pone en peligro la protección de los
derechos humanos de los venezolanos que buscan en estas instancias
internacionales una solución a su situación, ya que el acatamiento de la
jurisprudencia del TSJ implica un incumplimiento de medidas y decisiones
tomadas por organismos internacionales.”
No es posible incorporar en este artículo todas
las contundentes apreciaciones que contiene el Informe de la IBA pero no puedo
dejar de citar el siguiente párrafo de su resumen ejecutivo:
“La relación entre
Venezuela y los organismos internacionales de derechos humanos, en particular
los que integran el Sistema Interamericano, esta seriamente deteriorada y no
tiene visos de mejorar. La polarización y los nuevos lineamientos políticos,
económicos y sociales del país parecen haberse traducido en menosprecio hacia
esas instituciones y en un desacato a la medida, recomendaciones y decisiones que
los mismos dictan. Esta actitud supone un retroceso de su posición frente al
Derecho Internacional, un incumplimiento de sus obligaciones internacionales en
materia de derechos humanos y un detrimento en la protección de las garantías
de todos los venezolanos. Uno de los rostros mas preocupantes de todo esto es
la grave situación de vulnerabilidad en que se encuentran los defensores y las
defensoras de derechos humanos que buscan en el Sistema Interamericano la
salvaguarda de sus derechos.”.
Finalmente, en la sección de recomendaciones
del Informe, la IBA “hace un llamado al
Estado Venezolano a encausar nuevamente sus directrices y su accionar hacia el
respeto del Derecho Internacional, los derechos humanos y las instituciones que
los representan, tal como se desprende del gran número de tratados sobre
derechos humanos que ha voluntariamente ratificado y su propia Carta Magna. En
este sentido, urge a las diferentes instituciones venezolanas a reconsiderar su
posición respecto de los organismos que conforman el Sistema Interamericano y a
cumplir con las medidas cautelares y provisionales y la decisiones y las
sentencia que la CIDH y la CorteIDH han dictado.”
Todavía no se ha producido una reacción del
gobierno a este informe. Seguramente esa reacción seguirá la acostumbrada línea
de descalificación, desautorización, descrédito, injurias, agravios, escarnios,
improperios, con la que estila reaccionar el régimen ante cualquier juicio crítico
que se le formula. Esa es la típica defensa de quien se sabe culpable y no
tiene argumentos para rebatir los señalamientos de que es objeto.
Es preciso admitir que, dentro de su severidad,
el Informe utiliza un lenguaje demasiado sobrio y moderado para describir la
situación venezolana. No podía se de otra manera tratándose de una institución seria
y prestigiosa como la IBA. Pero si se tiene en cuenta que la IBA cuenta entre
sus miembros con mas de 30.000 profesionales del derecho y más de 195 Colegios
de Abogados o asociaciones similares regados en todo el mundo, no cabe duda de
que el impacto de este Informe tendrá un alcance global y contribuirá a que el
mundo exterior entienda mejor lo que está ocurriendo en nuestro país.
www.adolfotalhardat.net