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Adolfo
R. Taylhardat 04-06-08 La Constitución Nacional dice (Art. 1º): "Son derechos
irrenunciables de la Nación la independencia, la libertad, la
soberanía, la inmunidad, la integridad y la autodeterminación nacional".
Para Chávez y su gobierno esa disposición constitucional no cuenta
para nada. Al parecer el empeño de Chávez de convertir a Cuba y Venezuela en
un solo país sigue vigente, pasando por encima el derecho de los venezolanos
a la autodeterminación nacional, que conlleva la potestad de los ciudadanos a
decidir sobre el destino de su propio país. Ese destino no puede, bajo
ninguna circunstancia quedar sometido a los caprichos de un gobernante
antojadizo y extravagante. Hace tres años publiqué en este diario un artículo que titulé
"CUBAZUELA", a raíz de la afirmación de Chávez en su Aló Presidente
del 31 de julio de 2005, cuando dijo: "La federación o unión con Cuba
sería beneficiosa para toda América Latina". Desde entonces Chávez ha
venido convirtiendo a Venezuela en una colonia cubana. Sus constantes
reivindicaciones de la soberanía y la independencia de Venezuela no cuentan
en la relación con Cuba. Es un hecho que los cubanos "están metidos
hasta en la sopa" en Venezuela, incluso en áreas sensibles como son los
servicios de inteligencia, la Fuerza Armada, dentro del palacio de
Miraflores, en el Fuerte Tiuna, en la
Cancillería, los servicios de identificación y extranjería, los
aeropuertos, las notarías. A esto se agrega la presencia de más 30 mil médicos
cubanos, una cantidad desconocida de presuntos educadores y otro tanto de
entrenadores deportivos. Esta situación es en sí un grave atentado contra la
integridad nacional de la cual habla el artículo 1º de la Constitución citado
más arriba. Durante su reciente visita a Cuba el vocinglero de Maduro, tratando
de ser más chavista que Chávez dijo, entre otras cosas que "los vínculos
entre Cuba y Venezuela van más allá de simples conceptos sobre política
internacional" que "Nuestra relación va mucho más allá, es una
hermandad profunda histórica, estratégica, la cual nos ha convertido en un
solo pueblo, en una única nación como lo soñaron los padres
libertadores". Sin embargo, da la impresión de que en Cuba no comparten el frenesí
de Chávez con la idea de una unión, confederación o federación
Venezuela-Cuba. El breve comunicado conjunto emitido al término de la visita
se limita a dejar constancia de que "El presidente cubano ratificó al
canciller venezolano la solidaridad de nuestro pueblo y gobierno con la
hermana Revolución Bolivariana de Venezuela". Nótese que habla de
solidaridad del gobierno y el pueblo cubano con la revolución
bolivariana", ni siquiera con el gobierno de Chávez. El comunicado añade
"ambos políticos intercambiaron sobre la situación en sus respectivos
países y el desarrollo de los excelentes nexos bilaterales, así como sobre
diversos asuntos de la agenda regional e internacional". El canciller cubano tampoco se hizo eco del lenguaje entreguista y vendepatria de Maduro. Se limitó a ratificar la condena
de la isla "a la campaña mediática internacional contra Venezuela y el
presidente Hugo Chávez". Esto quedó reflejado en Comunicado Conjunto en
los siguientes términos: "Cuba rechaza con todas sus fuerzas la campaña
internacional orquestada por el imperialismo". Estas frases, por
remachadas y manoseadas han perdido todo impacto. Los cubanos son tan orgullosos de su condición de cubanos y de la
independencia de su país como los venezolanos. Ni ellos, ni nosotros estamos
dispuestos a sacrificar nuestra soberanía en un proyecto insensato como es el
fundir a nuestros países en una sola unidad. Las uniones o federaciones de países que se han intentado crear en
el mundo han fracasado. Recordemos la República Árabe Unida (RAU) integrada
por Egipto y Siria, que duró escasamente tres años. Lo mismo ocurrió
con la unión entre Egipto y Libia que tuvo una vida de apenas unas semanas.
En esos casos se trataba no solamente de países afines en muchos aspectos,
sino de pueblos que profesan la misma religión y el mismo sistema jurídico
consagrado en El Corán. Estos precedentes seguramente los tiene en cuenta Raúl Castro, quien
sabe que una fusión de esa naturaleza sólo duraría el tiempo que Chávez se
mantenga en el poder. El día que Chávez sea "destronado" ´-ojalá
sea muy pronto- ese proyecto se convertirá en cenizas. Sin embargo, esto no significa que debamos bajar la guardia.
Mientras Chávez siga gobernando seguirá impulsando esa extravagante idea,
seguirá abriéndole las puertas del país a cuanto cubano quieran despachar
para acá y continuará violando flagrantemente el artículo 1º de la
Constitución. ¿Cómo puede un gobernante atentar
impunemente contra los derechos irrenunciables de la Nación como son: la
independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad y la
autodeterminación nacional". ¿Esto no se llama traición a la patria? |
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