LA CORTE PENAL INTERNACIONAL

 

Adolfo R. Taylhardat

           

El pasado lunes entró en vigor el Estatuto de Roma mediante el cual se crea la Corte Penal Internacional.  No podía dejar pasar desapercibido este acontecimiento histórico que marca un paso definitivo en el proceso de establecer la instancia judicial internacional que juzgará a los autores de los crímenes mas graves de trascendencia internacional: genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y agresión.

 

La semana pasada participé en Madrid en la Conferencia interparlamentaria celebrada bajo los auspicios del Senado de España y la organización Acción Parlamentaria Mundial. Esta reunión fue el seguimiento de las realizadas con el mismo objeto conjuntamente por la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Latinoamericano y la Comisión Interparlamentaria Latinoamericana sobre Derechos Humanos en Santiago de Chile y Buenos Aires en junio y octubre de 2001. El objeto de estas reuniones fue estimular a los países que no lo habían hecho a que aceleraran las formalidades constitucionales necesarias para incorporarse al Estatuto de Roma. Ese propósito se cumplió plenamente. Para el momento de la entrada en vigor del Estatuto de Roma, de los 139 signatarios, 72 lo han ratificado.

 

Pero este proceso se ha visto empañado por la actitud asumida por los Estados Unidos. Al principio ese país había impulsado importantes iniciativas relacionadas con la justicia internacional. Entre otras, la creación de los tribunales especiales para la Ex - Yugoslavia y Ruanda. Incluso firmó el Estatuto de Roma. Posteriormente cambió de actitud y ha tomado iniciativas que perturbarán el eficiente funcionamiento de la CPI: decidió no ratificar el Estatuto; declaró que su firma no le acarrea obligaciones de ningún tipo; ha amenazado con no pagar su contribución a las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unida; presentó en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas una propuesta para excluir de la jurisdicción de la CPI a los ciudadanos norteamericanos que participan en las operaciones de paz; ha anunciado que retirará los contingentes norteamericanos de las operaciones de paz (la presencia militar norteamericana en Bosnia y Kosovo llega a cerca de 8.000 soldados); ha dicho que no participará en futuras operaciones de mantenimiento de la paz. Finalmente el Congreso Norteamericano considera un proyecto de ley conocido como ASPA (American Servicemember Protection Act), cuyo efecto, en pocas palabras, será ignorar totalmente la existencia de la CPI.

 

En el Documento Final de la Conferencia de Madrid los parlamentarios de Europa y de América Latina formularon severas críticas y expresaron su profunda preocupación por la posición norteamericana y acordaron alentar todas las formas posibles de diálogo interparlamentario con los congresistas norteamericanos para impedir la aprobación de esa ley. También acordaron que el proceso de poner en funcionamiento la CPI debe continuar con o sin la participación de los Estados Unidos.