CON LAS MALETAS LISTAS

 

Adolfo R. Taylhardat

 

Chávez amenazó al Embajador de los Estados Unidos con declararlo “persona non grata” porque supuestamente el Embajador Brownfield interviene en “las cosas” de Venezuela.  Señor Embajador vaya a meterse en las cosas de su país, en las cosas de Venezuela usted no tiene por qué meterse. Si usted sigue metiéndose en las cosas de Venezuela primero está violando los convenios de Ginebra (sic) y además, entonces estaría usted incurriendo en una falta grave y pudiera si sigue metiéndose en las cosas de Venezuela que no le conciernen, irrespetando a los venezolanos, podría ser declarado persona non grata y tendría que abandonar al país”.

 

Antes de seguir adelante pregunto, ¿a cuales convenios de Ginebra se refiere Chávez?   O Chávez no se asesora antes de hablar, o simplemente lo asesoran mal. El instrumento internacional que regula, entre otras cosas, el comportamiento de un Embajador en el país donde está acreditado es el Tratado de Viena (ojo, no de Ginebra sino de Viena) sobre relaciones diplomáticas.

La supuesta injerencia de Brownfield en “las cosas de Venezuela” consistió en recordar que conforme al Derecho Internacional todo gobierno, cuando lleva a cabo una acción de nacionalización, está obligado a proceder “de manera transparente y legal ofreciendo compensación justa y rápida a las personas o los dueños afectados. Esas son obligaciones que un gobierno tiene cuando decide nacionalizar una industria, un sector o una propiedad".  Con esta declaración el Embajador norteamericano no ha intervenido para nada en “las cosas de Venezuela. Es  una declaración absolutamente inobjetable porque lo que ha hecho es, dentro del marco de la función propia de un diplomático tratar de preservar los derechos e intereses de su gobierno, de sus connacionales y de las empresas de su país.

El Embajador Brownfield, con profesionalismo y sobriedad respondió que tiene sus maletas listas y preparadas para irse cuando las circunstancias lo requieran. Es normal que todo funcionario diplomático esté preparado para cualquier eventualidad. Puede suceder que su gobierno decida de pronto enviarlo a otro destino, o  puede que surja una situación interna en el país donde está acreditado que lo obligue a salir “en volandillas”, puede ocurrir, como ha sucedido recientemente con Venezuela que un gobierno decide retirar su Embajador o llamarlo a consultas o, simplemente que lo declaren persona non grata.

Lo cierto es que normalmente un gobierno no amenaza a un diplomático con declararlo persona non grata. Simplemente toma la medida y no está obligado a explicar las razones de esa decisión.

En este caso presenciamos una manifestación más del empeño de Chávez de provocar al imperio con la esperanza de que reaccione violentamente y de esa manera tener motivos para elevar el tono de su retórica antinorteamericana y pregonar su antiyanquismo. El cree que de esa manera gana más popularidad entre los pitiyanquis que abundan en todas partes.

Inmutable y evidenciado todavía mas su profesionalismo, Brownfield no perdió la oportunidad para reiterar que lo único que espera es que cualquier nacionalización sea resultado de un proceso negociado, que respete los intereses de todas las partes involucradas. Como debe ser.

Cada día me convenzo más de que Venezuela no tiene ni política exterior ni una cancilleria seria. Lo único que hay es un proyecto político personal de Chávez y una diplomacia también personal que marcha bajo la improvisación y los desplantes de soberbia del Gobernante. Es así esto sucede precisamente cuando, según declaraciones del Subsecretario de Estado norteamericano, Chávez quiere normalizar las relaciones con los Estados Unidos. Parecer le ha molestado que eso trascendiera públicamente porque el día siguiente mandó al presidente Bush para el cipote y ahora lo amenaza con declarar persona non grata a su Embajador.