Con
cuentagotas
Adolfo R. Taylhardat
El presidente Chávez, en otro más de sus insolentes desplantes de
abusos de poder y de ventajismo, se ha lanzado en una abierta y descarada
campaña electoral para vender su proyecto de modificación de la Constitución.
Su táctica está a la vista de todos. Por una parte, valiéndose de su
deformación mental de militar, despliega maniobras de distracción que le sirven
para diseminar paulatinamente, gota a gota, aspectos parciales de su propuesta
de manera que los ciudadanos las vayan absorbiendo y asimilando
ingenuamente sin darse cuenta del veneno que contienen para mermar y
hasta aniquilar su condición de seres humanos libres. Por otra parte, persigue
desviar la atención hacia detalles para que la ciudadanía no se percate de que
lo más grotesco de su proyecto es la instauración de una forma de presidencia
vitalicia con la cual busca eternizarse en el poder. Todo ello en medio de una
maquiavélica cadena de mentiras y tergiversaciones. Mientras tanto, transcurre
inexorablemente el tiempo, fríamente calculado, que conduce al referendo
constitucional.
"Presentaré mis propuestas a su tiempo porque no hay apuro"
cuando en realidad lo que persigue es dar tiempo para que su campaña le
garantice resultados favorables.
"La verdadera propuesta casi nadie la conoce, la tengo por ahí en un
maletín chiquitico con cerradura de combinación. Estoy haciéndole el favor a
los de la oposición de adelantarles algunas propuestas porque sé que están
desesperados. Algunos puntos los dejaré para el último día, no crean que les
voy a contar todo antes".
"Si el pueblo dice no es no y desistiré de mi propuesta".
"De mi cargo me apartará Dios y el pueblo que es la voz del Señor y
mientras Dios quiera y mientras ustedes también quieran yo estaré aquí".
Pero como se cree la personificación de Dios pretende condicionar la voluntad
del pueblo para que el resultado del referéndum le resulte favorable.
"Lo mas importante de mi propuesta no es el
asunto de la reelección indefinida", pero agrega que lo que persigue
es "que un presidente en funciones se presente cuantas veces pueda y el
pueblo lo decida". Pero esto no funciona en un país como el nuestro
donde el sistema electoral está diseñado para asegurar el triunfo de quien lo
controla y administra, donde además los poderes públicos no tienen la mas
mínima autonomía. "Tengo la certeza de que aún debo continuar unos años
más al frente del timón y lo haré hasta que ustedes quieran".
"Insertar la figura del poder popular e incorporar en la Constitución a
los consejos comunales es una de las propuestas de la reforma para emprender
después la era de la profundización de la revolución". "Este
concepto, no está en la Constitución de 1999, porque la Constituyente estuvo
infiltrada por sectores que no querían un verdadero cambio revolucionario y
lograron matizar lo que debió ser un cambio profundo. Dejaron el mismo modelo
anterior, hablan de democracia participativa y protagónica pero el poder
popular quedó cercenado, casi clausurado. Ahora sí se va a incluir y no como un
sexto poder sino como un poder transversal".
"El socialismo bolivariano no excluye la propiedad privada ¡la
incluye!". Pero es evidente que con la coletilla de la "función
social" esa propiedad privada deja de ser tal. "Lo he dicho, no
tenemos ningún plan para erradicar la propiedad privada en Venezuela siempre y
cuando la propiedad privada se subordine al interés nacional y se subordine al
proyecto socialista. Propiedad privada que no se subordine al proyecto
socialista y al interés nacional, está condenada a desaparecer progresivamente,
que lo sepan".
"Otra idea esencial es la nueva geometría del poder o la reforma
de la administración político-territorial de Venezuela". "Uno de los
temas más importantes de mi propuesta tiene que ver con la organización
territorial de la República. Implica la creación de nuevas estructuras
político-territoriales'" como "zonas federales" y
"distritos funcionales". "También propongo que el presidente
tenga la potestad de designar no uno, sino varios vicepresidentes para esas
áreas federales. Éstos vivirían en la zona, recibirían recursos extraordinarios
para esa región y se 'reportarían directamente' al presidente y al Consejo de
Ministros".
"Otra reforma que propondré será volver al Distrito Federal en Caracas
dentro de la división territorial, eliminando la actual alcaldía
metropolitana". "Voy a proponer que volvamos a instalar aquí, pero
ahora renovada la figura del Distrito Federal, capital Caracas".
Estas son solamente algunas de las "perlas" que ha venido
dejando caer Chávez. Esas dosis parciales de su propuesta de modificación
constitucional las va suministrando para inducir a la ciudadanía a caer en la
trampa de enfrascarse en discusiones estériles sobre detalles olvidándose de lo
esencial que es la instauración de la presidencia vitalicia. Todas esas
píldoras que reparte Chávez no son sino pamplinas al lado del propósito
tiránico de la reelección encadenada que persigue su propuesta.
Como dice José Antonio España (El Nacional, 31-07-07): "la
reelección presidencial indefinida es el asunto más importante para el
mandatario y Chávez pretende hacerlo pasar como 'la lechuga o el tomate del
sándwich'".
Por todo esto, hay que unificar a la ciudadanía en torno de una sola
palabra: ¡NO!, no a la reforma constitucional sin caer en disquisiciones sobre
la forma, los procedimientos y mucho menos sobre sus detalles. No caer en la
trampa de hacerle el juego a Chávez.