Chávez deslegitimado

 

La Declaración Universal de Derechos Humanos establece que “La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público.”  Esto significa que cuando una autoridad frustra la voluntad del pueblo inevitablemente pierde la base de su autoridad, es decir su legitimidad. O lo que es lo mismo, un gobierno legítimamente electo es legítimo sólo en la medida en que representa la voluntad del pueblo que lo eligió. Este es el razonamiento que sirve al artículo 72 de la Constitución  Nacional.

 

La voluntad popular llevó a Chávez al poder para que gobernara un país que necesitaba un cambio de dirigencia y de modelo de desarrollo. El cambio prometido por él debió traer mas justicia, mejores condiciones de vida, mas empleo, cero corrupción, auténtica participación de la ciudadanía en las decisiones fundamentales de la conducción del país, consolidación de la descentralización, mejor educación, menos inflación, reactivación de la economía, distribución mas equitativa de la riqueza, erradicación de la pobreza, mas inversiones extranjeras, casas para quienes no tienen, abrigo para los indigentes o necesitados, albergue para los niños de la calle, combate al tráfico de drogas, lucha contra la delincuencia y la inseguridad, etc.,

 

Ninguna de esas promesas ha sido cumplida. Por el contrario, la situación general del país se ha deteriorado en todos los ámbitos durante los más de cinco años que lleva en el poder. Su principal objetivo ha sido implantar en Venezuela su “revolución bolivariana”, inspirada en el modelo castro-comunista. Para lograrlo ha secuestrado todos los poderes públicos convirtiéndolos en sus títeres incondicionales; ha fracturado y desmantelado las fuerzas armadas; ha transformado a PDVSA en “caja chica” del régimen de donde extrae, sin control alguno, los recursos que necesita para  su proyecto político - y ahora para sufragar el costo de la “Batalla de Santa Inés”-; ha polarizado un país donde todos vivíamos en armonía y respeto recíproco, dividiéndolo entre quienes lo apoyan  y quienes lo adversan. Nadie niega que en el pasado hubo corrupción. Pero la corrupción quinto-republicana no tiene precedentes. Da grima ver como los secuaces del régimen amasan fortunas que no tenían.

 

Chávez perdió la legitimidad que le otorgó originalmente el pueblo cuando lo eligió. Los venezolanos rechazamos sus ambiciones autoritarias de Chávez y su pretensión de imponernos un proyecto político, social y económico absolutamente reñido con nuestra cultura democrática del país. El 15 de agosto la voluntad popular despojará a Chávez del poder que le confirió porque no lo ha desempañado legítimamente.