CESE DE HOSTILIDADES

 

Adolfo R. Taylhardat

 

Uno de los resultados de la reunión del Grupo de Amigos consistió en “Exhortar a las Partes en el conflicto a moderar la retórica y formular declaraciones expresas contra la violencia”.

 

En mi artículo titulado “El beneficio de la duda”, publicado en este mismo espacio el 6 de noviembre, en la víspera de la instalación de la Mesa de Negociación y Acuerdos, señalé que antes de sentarse en esa mesa ambas Partes debieron acordar un “cese hostilidades”. Señalé también -lo que está a la vista de todo el mundo- que en el caso del conflicto venezolano la hostilidad y la violencia provienen de una sola de las Partes: del oficialismo y más concretamente, del presidente Chávez.

 

Lamentablemente eso no se hizo y, desde que comenzó, la tarea facilitadora del Doctor Gaviria se ha visto entorpecida por la retórica agresiva y hasta obscena del presidente,  los atropellos de la fuerza pública y las agresiones de los círculos del terror contra la población indefensa y contra manifestaciones pacíficas de la oposición cometidas con la anuencia o la pasiva complacencia de Chávez.

 

Gaviria es testigo de la mayoría de esos hechos como son la agresión contra la marcha para entregar firmas del referéndum consultivo, las agresiones de la Guardia Nacional contra la manifestación de la oposición en Chuao, la masacre de Altamira, el sabotaje a la marcha de la “Gran Batalla”; el sabotaje a la marcha de la oposición hacia la India de El Paraíso; la agresión a la caminata de los estudiantes desde el Ateneo a la UCV. Finalmente, en este rosario no podían faltar las agresiones contra mujeres indefensas protagonizadas en Valencia por efectivos de la GN bajo el comando del general eructo.

 

A lo anterior se  suman  los innumerables actos contrarios a la Constitución y a las Leyes cumplidos por el gobierno como son el sabotaje del referéndum consultivo, la detención ilegal del General Alfonso Martínez, el abordaje abusivo de los tanqueros de PDV- Marina y los atropellos físicos y psíquicos contra sus tripulantes, la intervención de la Policía Metropolitana y la incautación de su armamento, los allanamientos ilegales a los almacenes de empresas de alimentos y de bebidas en Valencia y otras ciudades de Venezuela, las acciones de terrorismo y amedrentamiento contra los medios de comunicación social incluidas las pobladas de amedrentamiento contra los canales de televisión y las medidas administrativas ya emprendidas contra dos estaciones de televisión, y para colmo, los ucases dictatoriales emitidos a través del TSJ para abortar el referéndum consultivo, atar de manos el CNE y restringir el derecho que consagra el artículo 350 de la Constitución.

 

Como están conscientes de que para cumplir la delicada tarea de contribuir a la búsqueda de una solución del conflicto Venezolano se requiere que existan condiciones propicias, el Grupo de Amigos exhorta a las Partes a moderar la retórica y a declarar su rechazo a la violencia. Esta exhortación evidentemente tiene un solo destinatario.