Grupo Parlamentario Venezolano

Del Parlamento Latinoamericano

Adolfo R. Taylhardat

Diputado

 

 

Caracas, 11 de octubre de 2004

Ciudadano Diputado

Walter Gavidia

Presidente del Grupo Parlamentario Venezolano

del Parlamento Latinoamericano.

 

CC. Ciudadanos Diputados Miembros del Grupo Parlamentario Venezolano

Del Parlamento Latinoamericano.

 

Señor Presidente,

 

Cumplo con dirigirme a usted con referencia a la comunicación que con fecha 5 del corriente mes le enviaron los diputados Enrique Vivas y Fernando Gómez a propósito de las informaciones suministradas por el suscrito a los medios de comunicación el día martes 28 de septiembre último.

 

En su comunicación los referidos diputados expresan:

 

1) “Por cuanto las declaraciones vertidas por el referido diputado no concuerdan con la realidad de lo acontecido, es por lo que venimos ante los integrantes de esta “Comisión de Mesa” a efectos de desmentir de la manera mas categórica las aludidas afirmaciones”.

 

Por lo que se refiere a este primer punto debo comenzar por rechazar categóricamente la insinuación que hacen los diputados Vivas y Gómez acusándome de falsear los hechos o de mentir acerca de lo sucedido durante la II Reunión de la Comisión de Derechos Humanos, Justicia y Políticas Carcelarias del Parlamento Latinoamericano.  No está en mi personalidad y mucho menos en mi condición de hombre público adulterar ni falsear la verdad. Tengo un historial suficientemente conocido y consolidado de persona honesta, correcta y honorable, que no será en modo alguna mancillado con afirmaciones malintencionadas como las de los diputados en cuestión.

 

Cuando los diputados Vivas y Gómez en esa misma comunicación aseveran que lo que acordó la Comisión de Derechos Humanos “fue la recepción de la denuncia del Diputado Rafael Marín”, ponen en evidencia un desconocimiento absoluto de los procedimientos del PARLATINO.

 

Como se aprecia en el Acta de la IIa. Reunión de la Comisión de Derechos Humanos, que ellos mismo aportan como prueba de sus afirmaciones (pagina 5), el Presidente puso a consideración el Informe de la Subcomisión de Denuncias, el cual, “después de un breve debate fue aprobado por unanimidad”. 

 

Unanimidad significa, en lenguaje claro, con la aprobación de todos los presentes, es decir, también con la aprobación de los diputados Vivas y Gómez, quienes se encontraban presentes.

 

Al aprobar unánimemente el Informe la Comisión acogió e hizo suyas sin ninguna limitación las conclusiones y recomendaciones presentadas por la Subcomisión de Denuncias en torno de todos los casos considerados durante su IX reunión, incluidas las referidas al caso del Diputado Rafael Marín, las cuales reproduzco a continuación:

 

i)                    “Caso del Diputado Rafael Marín (Venezuela)

 

El Coordinador de la Subcomisión recibió una comunicación que le dirige el Diputado Venezolano Rafael Marín, quien fuera Secretario General del Partido Acción Democrática.

 

En su comunicación el Diputado Marín  da cuenta de las agresiones de que ha sido objeto en su País, del acoso a que se ha visto sometido por parte e autoridades policiales y de las amenazas contra su vida que ha recibido. También señala que tiene indicios de que corre el riesgo de que se intente privarlo de su fuero parlamentario para permitir que se le someta a medidas de privación de libertad.  La última agresión sufrida por el Diputado Marín ocurrió el pasado 3 de junio cuando  le infringieron  graves lesiones   que le causaron “fractura del parietal derecho con hundimiento, ruptura de la duramadre y severa laceración de la masa encefálica” y tuvo que ser internado en una clínica por espacio de 10 días, 3 de los cuales permaneció en terapia intensiva y ser sometido a intervenciones quirúrgicas para remover esquirlas óseas y suturar la duramadre y la masa encefálica”.   Agrega el diputado Marín que en esa ocasión su asistente también fue objeto de graves agresiones y que el automóvil en el que se trasladaba recibió 8 impactos de armas de fuego.

 

El Diputado Marín dirigió la misma comunicación denunciando esos hechos al Diputado Ney Lópes, Presidente del Parlamento Latinoamericano y al Diputado Luis Paulino Rodríguez, Presidente de la Comisión de Derechos Humanos, Justicia y Políticas Carcelarias.

 

Al tomar conocimiento de esta denuncia el Presidente del PARLATINO expresó seria preocupación ante las agresiones de que ha sido objeto un miembro del parlamento venezolano y pidió que se procediera a convocar una reunión de la Subcomisión de Denuncias para considerar el caso y presentar las recomendaciones pertinentes.

 

La reunión extraordinaria de la Subcomisión no se pudo convocar y ha sido ahora, durante la novena reunión de la Comisión, cuando fue posible considerar la denuncia del Diputado Marín.

 

Durante el examen de este caso el Diputado Marín, tuvo ocasión de presentarse personalmente ante la Subcomisión para exponer y sustanciar verbalmente su denuncia. Durante la audiencia al Diputado Marín la Subcomisión observó la presentación de un video en el cual se muestran escenas de diversos aspectos de la denuncia. Posteriormente el Diputado Marín hizo una presentación verbal de los hechos violentos y agresiones físicas de que ha sido objeto y de las amenazad a su inmunidad parlamentaria.

 

Preocupada por la situación que confronta el Diputado Marín, la Subcomisión recomienda que el Presidente del Parlatino se dirija con urgencia al Presidente de la Asamblea Nacional Venezolana y le solicite que reciba una comisión encabezada por el Presidente de la CDHJPC e integrada por la Senadora Micaela Aguilar (México) y los Diputados Kenneth Carrera (Ecuador), Jorge Orrico (Uruguay) y Lázaro Barredo (Cuba), miembros de la Subcomisión de Denuncias, a fin de ventilar las denuncias presentadas por el Diputado Marín. Además solicitaría al Presidente de la Asamblea Nacional que realice las gestiones necesarias para que esa misión se entreviste también con el Fiscal General de la República ante quien se encuentra introducida una denuncia formal por parte del Diputado Marín.

 

La Subcomisión recomienda solicitar al Presidente de la Asamblea Nacional Venezolana que se adopten medidas que garanticen la integridad física del diputado Marín.

 

La Subcomisión desea enfatizar que la inmunidad parlamentaria es una institución universalmente reconocida  que debe ser respetada y protegida en todo momento o condición independientemente de cualquier parcialidad política.”

 

Si se compara el texto reproducido anteriormente con lo publicado en la prensa, recogido en los dos recortes que acompañan la comunicación los diputados Vivas y Gómez como “pruebas” de la supuesta falsedad de la cual me acusan haber incurrido, se aprecia claramente que lo dicho por mi se ajusta estrictamente a lo decidido por la Comisión de Derechos Humanos del Parlatino desde el momento en que aprobó por unanimidad el Informe de la Subcomisión de Denuncias.

 

2) En su comunicación los referidos diputados dicen: “Aclaramos que lo acordado en el referido evento, fue la recepción de la denuncia del Diputado Rafael Marín,…. “pero siempre enmarcado en la legalidad del respectivo procedimiento, que establece solicitar mediante nuestra intermediación la información necesaria ante las autoridades competentes, que una vez producidas, sean objeto de análisis para determinar si la denuncia tiene fundamento para ser discutida por la Comisión con las consecuencia resultantes”.

 

En lo que tiene que ver con el procedimiento establecido para el tratamiento de las denuncias sobre violaciones de los derechos humanos, es cierto que el procedimiento normal consiste en que una vez recibida, la denuncia es remitida al Vicepresidente del Parlatino del país al cual se refiere la misma a fin de que éste presente la información complementaria que considere pertinente. Este procedimiento, como le consta al ciudadano Presidente del Grupo Parlamentario Venezolano, ha sido observado rigurosamente por el suscrito en los otros casos referidos a Venezuela que han sido presentados ante la Subcomisión de Denuncias.

 

Sin embargo, en el caso del Diputado Marín, ante la gravedad de las agresiones de que fue objeto, y considerando la urgencia que por su misma naturaleza imponía la denuncia, a lo cual se agrega la circunstancia de que el caso en cuestión se refiere a un parlamentario, por recomendación del propio Presidente del PARLATINO, se siguió un procedimiento excepcional, mas expedito.

 

Como se indica en el Informe de la Subcomisión, apenas tuvo conocimiento de la denuncia del Diputado Marín, el Presidente del PARLATINO, Diputado Ney Lópes, ordenó que se convocara una reunión extraordinaria de la Subcomisión de Denuncia y dio instrucciones en ese sentido a la Secretaria de Comisiones, Senadora Sonia Escudero. Esa convocatoria no se materializó porque se prefirió esperar que terminara en Venezuela el proceso del Referéndum
Revocatorio para evitar que la reunión pudiera ser interpretada como una acción con fines políticos.

 

Es por ello que fue sólo, durante su IX Reunión, que  teniendo en cuenta también la gravedad de los hechos denunciados y la situación de riesgo en que se encuentra el Diputado Marín, la Subcomisión de Denuncias procedió a examinar el caso y a recibir el testimonio verbal del propio denunciante.

 

Debo destacar que en el momento de proceder al examen del caso, y de conformidad con lo dispuesto en el Reglamento de la Subcomisión de Denuncias, me abstuve de tomar parte en las deliberaciones y en la toma de decisiones relacionadas, no solo con el caso del Diputado Rafael Marín, sino también en las demás denuncias referidas a Venezuela. La misma actitud asumí durante la VIII reunión de la Subcomisión celebrada en Buenos Aires cuando se examinaron de manera preliminar las denuncias relacionadas con Venezuela.

 

Es así como el texto relativo al Caso del Diputado Marín que figura en el Informe de la Subcomisión fue el resultado del consenso de los otros dos miembros de la Subcomisión, el Diputado Lázaro Barredo, de Cuba, y el Diputado Kenneth Carrera, de Ecuador. 

 

El texto final del Informe de la Subcomisión, en su totalidad, también fue aprobado por consenso.

 

3) En su comunicación los diputados Vivas y Gòmez insisten: “Reiteramos de manera enfática que en ningún momento la Comisión de Derechos Humanos, Justicia y Políticas carcelarias del Parlamento Latinoamericano, aprobó de manera apriorística, mucho menos, sin cumplir el procedimiento previsto para este tipo de casos, algún tipo de resolución como las que marco el Diputado Taylhardat en las mencionadas declaraciones.

 

 

A los fines de demostrar nuestra versión, les estamos remitiendo copia del Acta que se levanto al efecto, suscrito por los participantes, entre ellos quienes suscribimos, y el Diputado Taylhardat, que como se puede observar en su contenido, en forma alguna se desprende lo señalado en las referidas declaraciones.

 

Las afirmaciones anteriores evidencian, o bien el desconocimiento inexcusable de los procedimientos del PARLATINO, o un propósito deliberado y avieso de ignorar el hecho de que, al aprobar el Informe de la Subcomisión de Denuncias, y al hacer suyas en todas su partes  las conclusiones  y recomendaciones del Informe, las mismas  asumen el carácter de decisiones de la propia Comisión de Derechos Humanos con todos sus alcances y consecuencias.

 

Tal como se indicó mas arriba, en esa Acta consta que el Informe de la Subcomisión de Denuncias fue aprobado por unanimidad, o sea con el voto de los Diputados Vivas y Gómez.  Además, como ellos mismos los señalan, dicha Acta lleva sus firmas en señal de haber estado conformes con su contenido.

 

4) En su comunicación los Diputados Vivas y Gómez solicitan:

 

Primero: que se deje constancia de la situación que ellos plantean tanto en la Comisión de Mesa como en la sesión plenaria del Grupo.

 

Segundo: que se deje constancia ante la Junta Directiva del PARLATINO del “desmentido” que ellos plantean.

 

Tercero: proponen “de manera formal ante la Comisión de Mesa que dado el sesgo que le viene dando el Diputado Adolfo Taylhardat, así como la utilización de su posición como coordinador de la “Subcomisión de Denuncias” de la precitada Comisión, para que la Republica Bolivariana de Venezuela no continué participando en ella, a objeto de no presentar ningún tipo de parcialidad en las respectivas investigaciones que en referencia a Venezuela se estén llevando a efecto”

 

Cuarto: exhortan “a los demás Miembros de los otros países que conforman” la  comisión de Derechos Humanos del Parlatino para que los “acompañen a esta justa petición”

 

Al respecto, debo comenzar señalando que no me sorprende en absoluto esa propuesta porque la actitud de los Diputados Vivas y Gómez hacia mi persona porque no es nada nueva. Los colegas miembros de nuestro Grupo Parlamentario han podido apreciar cómo, desde el comienzo mismo de la legislatura para la cual hemos sido elegidos, estos diputados han venido desarrollando una campaña contra mi tratando de desprestigiarme en lo personal y procurando, primero de excluirme de la Comisión de Derechos Humanos y, luego,  despojarme de mi condición de Coordinador de la Subcomisión de Denuncias.

 

 

Esa campaña se internacionalizó con la “recusación” que presentaron los diputados Vivas y Gómez  en la reunión de la Comisión de Derechos Humanos en Medellín, en la cual me califican de “encarnizado opositor de la política del Gobierno venezolano” (condición que no niego y que por el contrario me enorgullece aun cuando considero que el calificativo de “encarnizado” resulta exagerado) y afirman que “de manera frontal, faltando a todo tipo de ética” utilizo mi condición de representante de la oposición venezolana” para “de manera maliciosa, falsa y subjetiva abrir una trinchera de ataque para tratar de confundir a la Comunidad Internacional”.

 

De estas afirmaciones me ocupare cuando presente al Presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Parlatino mi respuesta a la recusación, pero he considerado pertinente traer estas citas sólo como ilustración de la inquina que reiteradamente mantienen los diputados Vivas y Gómez hacia mi persona.

 

Ahora esa animadversión alcanza nuevos niveles con la solicitud que formulan en la comunicación que vengo comentando y llega a su máxima expresión porque los diputados Vivas y Gómez no se limitan a exigir que se me prive de mi condición de Coordinador de la Subcomisión de Denuncias sino que exigen que Venezuela, como país, deje de formar parte de ese importante órgano de defensa de los derechos humanos.

 

Para colmo, exigen que los demás parlamentos que integran la Comisión de Derechos Humanos los apoyen en esa exigencia absolutamente desmedida, extravagante y arbitraria que, por estar inspirada en motivaciones personales, resulta totalmente extravagante, ridícula e irrisoria.

 

La actitud de los diputados Vivas y Gómez denota, además, desprecio y desconocimiento olímpicos del sagrado principio de la pluralidad democrática que debe regir el funcionamiento de toda institución parlamentaria. Ese principio exige el respeto a la coexistencia de opiniones y posiciones diversas entre los parlamentarios y la tolerancia frente a las opiniones contrapuestas.

 

Cuando los diputados Vivas y Gómez me acusan de “encarnizado opositor”, “falto de ética” y  de actuar “de manera sesgada, maliciosa, falsa y subjetiva” desdicen abiertamente de la condición de parlamentarios que detentan y se colocan en una posición de intolerancia que pone en duda sus capacidades para desempeñarse como representantes del país ante el Parlamento Latinoamericano.

 

En todo caso, no es a los diputados Vivas y Gómez a quienes compete valorar mi comportamiento como Coordinador de la Subcomisión de Denuncia. Esa es una apreciación que corresponde exclusivamente al órgano que me designó para desempeñar esa función. Es decir, así como la Comisión de Derechos Humanos me eligió por unanimidad para desempeñar esa importante y delicada tarea, de la misma manera tiene plena titularidad para remplazarme si considera que mi desempeño no ha sido adecuado o no ha estado a la altura de sus expectativas.

 

Lo que bajo ninguna circunstancia podrán borrar los diputados Vivas y Gómez es mi actuación imparcial, seria, responsable y objetiva como Coordinador de la Subcomisión de Denuncias y mucho menos el sentido del deber y la devoción con la cual he desempeñado esa función. De todo ello pueden dar fe los demás integrantes de la subcomisión con quienes, a pesar de nuestras posiciones ideológicas y doctrinarias abiertamente diversas, en todo momento he procedido con el mas elevado respeto por las opiniones de cada uno y  el mas amplio  sentido de lealtad a los elevados objetivos que inspiran la actuación del Parlamento Latinoamericano, y de manera particular la Subcomisión de Denuncias, en todo lo que tiene que ver con la promoción y la defensa de los derechos humanos.

 

Por todo lo expuesto, señor Presidente, confío en que los demás integrantes de nuestro Grupo Parlamentario no se asociarán y por el contrario se diferenciaran de una iniciativa que, de ser llevada adelante, solamente tendría como resultado desacreditar a la representación del oficialismo venezolano en el parlamento latinoamericano  y poner todavía mas en evidencia dentro de nuestra organización parlamentaria regional la polarización que lamentablemente mantiene dividido a nuestro país,  mayormente resultado de actitudes como las que han asumido los diputado Vivas y Gómez.

 

Con razón me decía en Medellín un colega parlamentario latinoamericano que están obstinados de presenciar la confrontación permanente de los diputados venezolanos en las comisiones del PARLATINO.

 

Con ese antecedente, no es difícil imaginarse la reacción de los parlamentarios de otros países ante la petición que hacen los diputados Vivas y Gómez para que los acompañen en su solicitud para que Venezuela sea excluida de la Subcomisión de Denuncias y en la acción de recusación interpuesta contra mí.

 

Finalmente, debo decir que en mi opinión la decisión de la Comisión de Derechos Humanos en relación con el caso del Diputado Marín mas bien se quedó corta pues tratándose de un parlamentario, el PARLATINO ha debido asumir una posición mucho mas categórica y firme de condena a las grotescas agresiones cometidas contra él, que pusieron en peligro su vida, y manifestar también rechazo a los atropellos y amenazas que han sido proferidas contra su integridad personal y la de los miembros de su familia.

 

La obligación del PARLATINO de defender la institución parlamentaria y a quienes la integran trasciende cualquier coloración política. Hoy ha sido el Diputado Marín. Mañana podría ser cualquier otro miembro de la Asamblea Nacional o de nuestro Grupo, incluso alguno del oficialismo, que necesitaría recurrir al PARLATINO para exigir que se le asegure la protección que como parlamentario le garantizan la Constitución Nacional y los tratados internacionales, de manera particular el Tratado de Institucionalización del Parlamento Latinoamericano.

 

A este propósito considero oportuno recordar que la Unión Parlamentaria Internacional cuenta con una comisión especial dedicada específicamente a la protección de los Derechos Humanos de los Parlamentarios con competencia para situaciones como la que ha confrontado el Diputado Marín.

 

Por último, señor Presidente, si, como lo solicitan los diputados Vivas y Gómez, su “desmentido” fuese presentado ante la Directiva del Parlamento Latinoamericano, solicito formalmente que, de la misma manera, se lleve a conocimiento de las altas autoridades del PARLATINO el contenido íntegro de la presente comunicación.

 

Muy cordialmente,

 

 

Atentamente,

Diputado