EL UNIVERSAL
Opinión. Miércoles 18 de febrero de 2009
Adolfo R. Taylhardat
Brutal atropello
El atropello cometido contra el eurodiputado Luis Herrero mostró
ante la comunidad internacional el régimen del socialismo del siglo XXI
tal como es.
Cuando Luis Herrero calificó de dictador al teniente coronel presidente
no se equivocó y la medida que le aplicaron por haber dicho la verdad confirma
plenamente su afirmación.
En mi caso no tengo la menor duda de que en Venezuela se ha entronizado una dictadura.
Esto lo he sostenido en varios de mis artículos anteriores (Dictador -
13/08/08; Democracia vs Dictadura - 08/10/08; ¿Dictador yooo?
¡Qué calumnia! - 03/12/08). Lo que pasa es que el régimen oculta su verdadera
naturaleza detrás de un antifaz que le permite engañar a los incautos y les
hace creer que aquí hay democracia.
Veamos lo más sencillo: para que exista democracia debe haber
separación, independencia y autonomía de los poderes públicos. La Carta
Democrática Interamericana incluye esa característica como uno de los elementos
esenciales de la democracia. Cuando no hay separación e independencia de los
poderes no hay Estado de Derecho y cuando no hay Estado de Derecho no puede
haber democracia. Esto es lo que hemos visto en el caso del Luis Herrero. El
Ejecutivo, para no aparecer en primera fila, recurre al CNE para que
"ordene" a la Cancillería que proceda a expulsar al eurodiputado. La
Cancillería, usurpando atribuciones que son de la competencia del Poder
Judicial, envía un pelotón de policías el cual, sin que haya precedido una
orden de un juez, procede a aprehender a Herrero y actuando, según ellos mismos
lo dijeron, por orden del jefe del Estado, lo levantaron "en
volandas", es decir prácticamente cargado, lo llevaron al aeropuerto y lo
metieron en el primer vuelo internacional que despegó de Maiquetía.
Esta es la manera como se manifiesta la "nueva doctrina
constitucional" de que habla el teniente coronel presidente y a la
cual se refirió la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia en la
reunión que sostuvo con "los acompañantes internacionales" que
vinieron a observar el referendo. Según ella, (EU 14/02/08, Pág. 1-4) "En
Venezuela hay una redimensión de los poderes, porque siendo que hay un único
poder, cada una de nuestras instituciones debe colaborar". Es de suponer
que ese único poder de que habla la magistrada Morales, es el Presidente a
quien las demás instituciones, incluidos todos los poderes públicos, le
deben obediencia ciega.
Es probable que Herrero haya emitido opiniones que pudieran
interpretarse como que incumplió con la norma de la Declaración de Principios
para la Observación Internacional y Código de Conducta para Observadores
Internacionales de Elecciones, según la cual las misiones de observación
deben llevarse a cabo respetando la soberanía y las leyes del país anfitrión.
Pero las autoridades venezolanas en ningún momento han debido perder de vista
que, como miembro del Parlamento Europeo, Luis Herrero es un diputado
internacional y que por lo tanto su fuero se extiende a todos los países que
visite ya sea privadamente o en misión oficial. Como dijo el eurodiputado
Carlos Iturgáiz "se trata de un diputado
aforado, con inmunidad, que sólo se puede romper si hubiese cometido un delito
flagrante y en ningún momento se le ha dicho cuál delito cometió" (EU,
15/02/09, Pág. 1-2).
Nada puede justificar la brutalidad, la saña, el ultraje, el agravio, de
que ha sido objeto el diputado Herrero. Si alguien abrigara todavía alguna duda
de que en Venezuela gobierna un dictador, este hecho que se suma al caso de
José Miguel Vivanco debería servir para despejar esa hesitación.
Se trata de un nuevo estilo de dictadura en el cual el autócrata, para
no deteriorar su falsa imagen de demócrata, sobre todo
internacionalmente, actúa por interpuesta persona, se vale de los otros
poderes e instituciones que controla, se esconde detrás de los órganos
judiciales para formular imputaciones falsas y calumniosas para
desacreditar, descalificar, neutralizar o aniquilar a sus opositores y utiliza
brigadas de choque, grupos delincuenciales asalariados, anárquicos,
armados, para amedrentar y agredir a la disidencia y a los medios de
comunicación social independientes.
Sin pretender regocijarnos con el lamentablemente atropello sufrido por
Herrero, lo que le ocurrió ha tenido un efecto mucho más impactante que todos
los esfuerzos de la disidencia venezolana para informar a los amigos fuera de
Venezuela sobre lo que padecemos los venezolanos. Hechos como este, y lo
ocurrido con José Miguel Vivanco, despojan al dictador de su disfraz de
demócrata y revelan a la comunidad y a la opinión pública internacionales
la verdad verdadera de la situación política venezolana.
Desde el domingo pasado la dictadura se despojó del último velo que le
permitía fingir como democracia. A partir de ahora el mandante podrá
gobernar hasta que le dé la gana o su cuerpo lo resista. "Me consumiré de
por vida al servicio del pueblo... Aquí llegó un gobierno para largo
plazo", anunció luego de conocerse los resultados del referendo.