¿Qué ocurrió en Barbados?

(Tomado del Diario El Universal)

 

Adolfo R. Taylhardat

 

A simple vista, los resultados del tratamiento del caso venezolano en la XXXII Asamblea General de la OEA lucen decepcionantes. Pero un análisis cuidadoso de esos resultados arroja un saldo positivo para la democracia venezolana.

 

La Asamblea de la OEA estuvo precedida de una serie de declaraciones de importantes personeros del Gobierno norteamericano que manifestaron seria preocupación por la situación política venezolana.  El gobierno venezolano fue instado a aceptar la oferta de una mediación de la OEA que habían hecho el Secretario General César Gaviria y el Secretario de Estado Colin Powell. La Delegación norteamericana llevó a Barbados un proyecto de resolución con ese propósito pero no insistió en ese planteamiento. Eso ha sido interpretado como un triunfo de la diplomacia venezolana. Hay quien dice que ese fue el precio que pagaron los Estados Unidos a cambio de la firma venezolana a la Convención contra el Terrorismo suscrita en la Asamblea de la OEA.

 

Pero como dije antes, la democracia venezolana, la auténtica, no quedó tan mal parada en Barbados. La Asamblea  aprobó una  “Declaración sobre la democracia en Venezuela” en la cual no se cataloga lo ocurrido el 11 de abril  como un golpe de Estado, sino que, empleando los términos de la Carta Democrática Interamericana, lo caracteriza como “grave alteración del orden constitucional” y “ruptura de la democracia”. Esto pudiera parecer una sutileza pero adquiere relevancia visto desde la perspectiva de la siguiente cita textual que hace la Declaración del Artículo 1º. de la Carta Democrática: “los Pueblos de las Américas tienen el derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla”. Aquella caracterización debe, además,  ser leída concomitantemente con el párrafo de la Declaración en el cual los gobiernos del sistema interamericano reiteran su “determinación de continuar aplicando, sin distinción y en estricto apego a la letra y espíritu de la Carta” los mecanismos previstos en ella para la preservación y defensa de la democracia representativa.

 

Esa Declaración tiene además, como advertencia, el siguiente párrafo del discurso del Secretario General Gaviria en la Asamblea: “La democracia representativa significa más que elecciones  libres y transparentes. En el marco de la Carta, la democracia significa el respeto de los derechos humanos  y las libertades fundamentales, la separación e independencia de poderes, la transparencia, la rendición de cuentas, la honestidad, la responsabilidad, la participación ciudadana, una sociedad civil fuerte y un sistema de partidos pluralista. También significa acceso a la información, libertad de prensa y libertad de expresión, un sistema de controles efectivos, la eliminación de todo tipo de discriminación y la supremacía de la constitución y el régimen de derecho.”

 

En resumen, no estamos desamparados. La comunidad internacional sigue observando con preocupación lo que ocurre aquí.