LOS
PRINCIPALES RASGOS DE LA POLÍTICA EXTERIOR DE HUGO CHÁVEZ
Adolfo
R. Taylhardat
La política exterior de un Estado tiene dos componentes
fundamentales: una Agenda de Estado y
una Agenda de Gobierno.
La Agenda de Estado es reflejo de las condiciones propias del país, su
origen histórico, su ubicación geoestratégica, su apego a convicciones y
principios estrechamente vinculados con
la idiosincrasia de la población. Paralela y complementariamente, cada gobierno
desarrolla su propia agenda. La Agenda de Gobierno se estructura con aquellos
objetivos y metas que se propone alcanzar o desarrollar el Jefe de Estado
durante su permanencia en el poder. Estos objetivos y metas inevitablemente
están condicionados o corresponden a la ideología política del gobernante de
turno e inevitablemente están influenciados por la personalidad del gobernante.
La Agenda de Estado de la Política Exterior del Gobierno de Chávez no
presenta mayores diferencias con la política exterior que tradicionalmente ha
mantenido Venezuela en el escenario internacional (posición en relación con los
grandes temas de política internacional – integración sub-regional, derechos
humanos, actuación en los organismos internacionales y sus esfuerzos a favor de
la paz, la seguridad internacional, el desarrollo, las principales
reivindicaciones de los países en desarrollo, anti-colonialismo, etc, etc.)
En cambio, la Agenda de
Gobierno que desarrolla Chávez tiene una orientación y unos objetivos
fácilmente identificables. La orientación está determinada por la ideología neo
comunista del Foro de Sao Paulo[1]
la cual es a la vez la inspiradora de su ”revolución bolivariana” Sus objetivos
son básicamente: 1) fortalecer y consolidar internamente su proyecto político y
2) a expandir la “revolución bolivariana” hacia el resto del continente. Dentro
de su desviación megalómana las metas internacionales de Chávez son recrear con
los países bolivarianos una “Gran Colombia” y con el resto de los países de la
región crear la gran republica continental americana que soñó Bolívar. Pero
todo esto como una forma de imponer el ideal bolivariano distorsionado que
inspira su pseudo revolución.
Para asegurar la aplicación
de esta Agenda de Gobierno de Política Exterior Chávez ha venido llevando a
cabo el proceso de desmantelamiento de PDVSA que le permitirá disponer mas
libremente del petróleo como instrumento de su Agenda internacional y contar
con recursos para el financiamiento de la diseminación internacional de su
proyecto político.
Forma parte del
mismo esquema el desmantelamiento y des-profesionalización del Servicio
Exterior venezolano que se ha venido produciendo con el pase a retiro o la
situación de jubilación de numerosos funcionarios de carrera, particularmente
de rango de Embajador y su remplazo con militares retirados afectos a él o con
figuras pertenecientes al partido de gobierno.
Es pública y notoria la
vinculación ideológica y operativa entre Chávez y Fidel Castro. Actualmente
Cuba es el país más importante para Chávez. Con Cuba Venezuela mantiene relaciones
particularmente estrechas, muy por encima de las que tradicionalmente se han
mantenido con los Estados Unidos, nuestro principal socio comercial- o con
Colombia, nuestro vecino geopolíticamente más importante. El convenio mediante
el cual Venezuela entrega petróleo a Cuba en condiciones excepcionalmente
favorables a cambio de médicos, entrenadores deportivos, atención médica a
venezolanos en Cuba, el entrenamiento en Cuba de los integrantes de los
círculos bolivarianos, la presunta presencia de agentes cubanos en el anillo de
protección personal de Chávez y en algunos cuerpos de seguridad y de orden
público (policía política y Guardia Nacional), las frecuentes visitas de Chávez
a Cuba y las informaciones no confirmadas acerca de visitas secretas del líder
cubano a Venezuela son solamente algunas de las manifestaciones visibles de los
vínculos entre ambos mandatarios.
Con la finalidad de crear
condiciones propicias para la expansión de la revolución bolivariana hacia el
Caribe y Centro América Chávez amplió unilateralmente los alcances del Convenio
de San José, mediante el cual se otorgan ciertas facilidades petroleras a los
países de esa región.
Resulta evidente que la
agenda de gobierno de la política exterior Chávez está al servicio del Foro de Sao
Paulo. Chávez actúa como un instrumento de esa organización desarrollando y
asignando prioridad a las acciones y actividades que contribuyan a materializar
sus objetivos, como lo demuestran sus notorias posiciones anti–ALCA, anti
–Cumbres Mundiales y anti–globalización. Figuras del MVR participan en las
reuniones del Foro así como en las de organizaciones dependientes de éste como
el denominado “Congreso Anfictiónico Bolivariano” y el Foro Social de Porto
Alegre, la contra parte de la izquierda internacional al Foro Económico de
Davos.
Dentro de este mismo esquema
político–ideológico Chávez ha desarrollado vínculos particularmente estrechos
con la narco–guerrilla colombiana (una de las principales fuentes de recursos
financieros del Foro de Sao Paulo), con el movimiento sandinista de Nicaragua,
apoya moral y logísticamente las organizaciones, partidos de izquierda de la
región así como los movimientos indigenistas en diversos países
latinoamericanos.
A lo anterior se agrega la
relación especial que mantiene con Libia, Irak, Irán, y China lo cual contrasta
con la actitud mas bien distante que ha asumido con respecto de los Estados
Unidos. En este contexto adquieren consistencia las revelaciones hechas
recientemente por el oficial de la Fuerza Aérea venezolana quien sirvió durante
un tiempo como miembro de la tripulación del avión presidencial cuando asegura
tener pruebas de una donación de Chávez al régimen Taliban de Afganistán y al
movimiento Al-quaida por un millón de dólares
Existen temores de que en el
cuadro anteriormente descrito pueda jugar un papel importante el nuevo gobierno
de Brasil, teniendo en cuenta que el Partido de los Trabajadores del Presidente
Luis Ignacio “Lula” Da Silva forma
parte y es una de las organizaciones políticas claves dentro del Foro de Sao
Paulo cuyo nombre proviene del hecho de que por invitación del PT su primera
reunión tuvo lugar en la ciudad
brasilera del mismo nombre. Temores similares existen con relación al nuevo
Presidente de Ecuador, el Coronel retirado Lucio Gutiérrez, cuyo liderazgo
político tiene su origen en el apoyo que brindó a las reivindicaciones de los
grupos indigenistas de ese país. Existen denuncias de que Chávez aportó una
importante colaboración económica a la campaña electoral del Presidente Gutiérrez.
Se ha dicho que algunos
Gobiernos miembros de la OEA han preferido mantener una actitud favorable hacia
Chávez porque temen que se pueda reproducir en sus países una situación similar
a la venezolana, donde la sociedad civil y las fuerzas vivas exigen la renuncia
de un presidente democráticamente electo que ha perdido toda legitimidad por su
desempeño antidemocrático. Sin embargo, para el Gobierno de los Estados Unidos
y para los gobiernos democráticos de la región debería constituir un factor de honda
preocupación la posibilidad de que Chávez logre consolidar internamente su
proyecto político neo-comunista, lo que le permitiría intensificar, y
eventualmente coronar con éxito, su
empeño de “exportar” la revolución bolivariana al resto del continente.
Es necesario que los gobiernos de la región comprendan que si no se actúa ahora
para detener las ambiciones hegemónicas continentales de Chávez, después puede
ser demasiado tarde y el costo para la libertad y la democracia en el
continente será sumamente elevado.
[1] A raíz del fracaso del comunismo en
la Unión Soviética y Europa Oriental Fidel Castro impulsó la creación del Foro
de Sao Paulo como instrumento para mantener viva la ideología comunista y
continuar la lucha contra el capitalismo liberal. En el Foro de Sao Paulo
participan casi todos los partidos de extrema izquierda y numerosos grupos
guerrilleros de América Latina. El “movimiento bolivariano”, hoy Movimiento
Quita República (MVR) encabezado por Hugo Chávez fue admitido como miembro del
Foro a comienzos de 1995. Hugo Chávez y Alí Rodríguez, (actual presidente de
PDVSA, Ex - Secretario General de la OPEP y Ex – Ministro de Energía y Minas)
figuran entre los integrantes del “Estado Mayor civil” del Foro. Entre las fuentes de financiamiento del Foro,
además de Hugo Chávez, figuran Fidel Castro, la narco-guerrilla colombiana y
supuestamente los gobiernos de Libia, Irán e Irak.