¡ABRA LAS CAJAS
PRESIDENTE!
Adolfo
R. Taylhardat
El 16 de agosto los venezolanos fuimos víctimas
del engaño más escandaloso de la historia del país. Ese día se consumó un
severo golpe de estado contra la democracia, y, sobre todo, contra el sagrado
derecho del sufragio. Nunca antes un pueblo había sido objeto de una estafa
electoral tan grotesca como la que se urdió y se ejecutó contra el RR.
Al sentimiento de rabia que provocó la perversa
burla que se nos había hecho, se sumaron la frustración por la dificultad de
demostrar la trampa y la sensación de indefensión que produjo el precipitado
aval que dieron el Centro Carter y la OEA al anuncio del CNE según el cual
había triunfado el NO.
La OEA y el CC hicieron vista gorda de las
circunstancias dentro de las cuales se llevó a cabo el RR, con un CNE que ostensiblemente
violó las exigencias de despartidización,
imparcialidad, participación ciudadana, transparencia
y celeridad del acto de votación que le impone la Constitución (Art. 294).
Si la OEA y el CC pretendían facilitar la
solución de la delicada crisis política que vive nuestro país, lograron precisamente
el efecto contrario.
Pero si alguien era todavía escéptico sobre los
verdaderos resultados del RR, sus dudas deben haber quedado disipadas el domingo
pasado. Las contundentes
evidencias presentadas por SÚMATE son más que suficientes para invalidar el
proceso comicial.
SÚMATE ha comprobado que el CNE, el Centro Carter y la
OEA nos engañaron porque la muestra que utilizaron en la auditoría del 18 de
agosto no fue escogida de manera aleatoria ni representó el universo del
electorado. Esta evidencia, por si misma, deja muy mal parados a los
observadores internacionales. Pero, además, SÚMATE concluyó que la probabilidad
de que efectivamente nos robaron nuestro voto es, nada menos, que de 99%. Estas afirmaciones de SÚMATE han sido avaladas
y rubricadas con la prestigiosa
autoridad del profesor Ricardo Hausman.
Presidente
Chávez, si antes del 15 de agosto usted ya estaba deslegitimado, ahora que ha
quedado demostrado el delito, usted no solamente está re-deslegitimado sino que
de hecho, y de derecho está revocado.
¿Si usted
todavía pretende ignorar esta realidad, e insiste en aferrarse al poder
desconociendo la voluntad de su pueblo, por qué no permite que se cuenten, uno
a uno, los votos que sufragamos los electores? Eso es lo que haría un gobernante que respete
al ciudadano. ¡ABRA LAS CAJAS,
PRESIDENTE!
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